lunes, 30 de marzo de 2026

Las aves que se van siempre regresan

 Carboncillo y acuarela



14 Y MEDIO - NOTICIAS DE CUBA

 

 

Boletín Semanal

27 de marzo de 2026

Varias empresas privadas estadounidenses han exportado aproximadamente 30.000 barriles de combustible (unos 4,8 millones de litros) al sector privado en Cuba desde inicios de febrero de 2026, según Reuters. La operación ha sido posible gracias a la autorización del Tesoro que permitía la venta de combustible a mipymes o tuviera fines humanitarios, excluyendo a entidades militares y vinculadas a la inteligencia. Los principales compradores han sido panaderías, mayoristas y tiendas online como Supermarket23, que han podido mantener la distribución en medio de la crisis energética.

El Banco Central de Cuba autorizó esta semana a la empresa española Bagalso Internacional S.L. para gestionar el envío de remesas a la Isla. La resolución permite a la firma gallega, que solo tiene tres meses de creación, canalizar fondos para depósitos en cuentas, tarjetas prepago y la entrega de efectivo tanto en moneda nacional como en divisas a los beneficiarios. La medida busca alternativas tras las sanciones impuestas a Orbit S.A. (vinculada al conglomerado militar Gaesa), siguiendo un modelo similar al recientemente aprobado para la empresa estadounidense Cubamax.

El central Melanio Hernández de Tuinicú, en Sancti Spíritus, no solo era el que mejores resultados tenía en los últimos años, sino que fue el único que cumplió con el plan de producción en 2025. Pero la crisis ha acabado forzando su cierre hasta que las condiciones lo permitan, un horizonte que a duras penas se divisa. El ingenio había molido ya el 40% de lo proyectado, apenas 5.600 toneladas y deja claro que la zafra este año será infinitamente peor que las recientes, que ya fueron sucesivamente las peores de la historia. Otros centrales han sufrido situaciones parecidas y se dedican a labores como la producción de carbón vegetal, el cultivo de tabaco con tracción animal o incluso la reparación de parques infantiles.

La corrupción en el racionamiento de la poca gasolina que hay en Cuba no es ninguna novedad, pero el crecimiento desde que la crisis se agravó ha sido muy significativo. Decenas de miles de usuarios enfrentan esperas de meses en la cola virtual de la aplicación Ticket, mientras prolifera el mercado negro, donde el litro se vende a entre 3.500 y 5.000 pesos. En los grupos de Cimex para informar de la distribución, la indignación es constante y las denuncias incluyen la reventa ilegal del producto por parte de autos de alquiler turístico, la complicidad de empleados de los servicentros y la falta de transparencia en los suministros.

En busca de la luz por las calles desiertas de La Habananueva crónica de Yoani Sánchez desde una capital a oscuras. “Me llama una vecina para decirme que regresó la corriente a mi edificio. Doy media vuelta y dejo a mis espaldas al policía de la solitaria coreografía. Anoche tocaron los calderos en varios barrios habaneros así que nos han restablecido la electricidad antes de lo planificado. El 'bloque de los comemierdas' está aprendiendo. Ya no hay código postal que nos separe. Todos somos como la Esquina de Toyo en esta hora de tinieblas”. 

Yunior García Aguilera analiza lo ocurrido en Nepal tras la revuelta y elecciones que llevaron a la caída del Partido Comunista. “Tal vez esa sea la imagen más útil para mirar desde Cuba. No la de un paraíso repentino ni la de una revolución nueva, sino la de un decorado que empieza a agrietarse porque ya no consigue hipnotizar a los jóvenes. Y sobre todo: el poder de las calles. En Nepal, el decorado comunista se desplomó sobre sus propios escombros. En la Isla todavía sigue en pie. Pero hasta los escenarios más rígidos terminan cediendo cuando el público deja de aplaudirlos”. 

FOTO DE LA SEMANA. Lo que queda del histórico edificio del ISDi en La Habana, por Juan Diego Rodríguez.
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De filósofos...

 


domingo, 29 de marzo de 2026

Del libro: ROMANCERO BÍBLICO

 

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XIX

 

Para la fiesta de Pascua

Jesús fue a Jerusalén

y cuando lo supo la gente

quiso recibir al Rey.

Con las hojas de palmeras

el pueblo supo acoger

a Dios hecho hombre en la tierra

con alegría y con fe. 

  

 

XX

 

Jesús en Jerusalén

anunció muerte cercana

y la gente no entendía

la razón de esas palabras.

Huyó de la multitud

y se alojó en la montaña

para escuchar a su Padre

con el alma desgarrada.


FRASE


 

 




sábado, 28 de marzo de 2026

NUEVOS TEXTOS DE MI AUTORIA EN LA UNEE

https://www.uniondeescritores.com/2021/05/marlene-denis-poemas.html 



La crisis en Cuba no es culpa de Trump

 

La crisis en Cuba no es culpa de Trump

Mientras la comunidad internacional mire hacia afuera para explicar lo que ocurre en la Isla, contribuirá a prolongar una crisis cuyo origen es, esencialmente, doméstico.


Miguel Díaz-Canel y Raúl Castro (CINCO8)

En las últimas semanas se ha consolidado una narrativa preocupante sobre la crisis cubana. Voces influyentes de la política, organismos multilaterales y buena parte de la prensa internacional han optado por explicar el deterioro acelerado del país como consecuencia directa del bloqueo impuesto por el presidente Donald Trump a las importaciones de petróleo.

El problema no es que se reconozca el impacto de las sanciones o las tensiones geopolíticas, sino que se les convierta en principal causa de una crisis que, en realidad, es el resultado de un modelo político y económico fallido, sostenido así durante décadas. Al desplazar la responsabilidad hacia el exterior, se construye una coartada que exonera al régimen cubano de su mala gestión y desvía las presiones hacia el actor equivocado. Un ejemplo reciente lo ofrece el ministro español de Exteriores, José Manuel Albares, quien atribuyó la “situación inaceptable” de Cuba a un intento de “imponer la ley del más fuerte”, en referencia a EEUU.

En el escenario internacional, este estado de opinión apunta a un mayor escrutinio del gobierno estadounidense que del cubano, principal responsable de la quiebra de la Isla. Esto contribuye, además, a agravar la situación en Cuba, al minimizar la crisis política interna e invisibilizar aspectos esenciales como la falta de democracia y las continuas violaciones de los derechos humanos.

La crisis energética y la salud en el punto de mira

El análisis objetivo de temas utilizados internacionalmente para ilustrar la magnitud del problema —el sistema energético y la salud—, permiten desmontar con claridad esta narrativa. Por ejemplo, varios medios internacionales atribuyeron al bloqueo petrolero los tres colapsos nacionales del sistema eléctrico, sucedidos en el mes de marzo. Sus análisis desconocen que la Isla ha perdido cerca de un 25% de su capacidad de generación eléctrica desde 2019, y que el desplome fue resultado de una infraestructura obsoleta, con centrales termoeléctricas que superan los 30 años de explotación, sometidas a un mantenimiento insuficiente y a constantes fallos técnicos.

“El diseño de la interconectividad del sistema de generación de las termoeléctricas es la única causa de los siete apagones totales que Cuba ha tenido en los últimos 16 meses”, explicó a DIARIO DE CUBA Jorge Piñón, investigador no residente del Instituto de Energía de la Universidad de Texas. A lo cual agregó que, aunque “es cierto que la falta de diésel para los grupos electrógenos agrava la situación, esta no fue la causa técnica de los dos colapsos totales en las últimas semanas. Estas plantas operan con crudo cubano; no he podido documentar ni un solo comentario oficial de la Unión Eléctrica de que una de estas unidades se desconectó por falta de ese combustible”

Culpar al embargo de los apagones equivale a ignorar décadas de desinversión, errores de planificación y decisiones políticas equivocadas. Durante años, el Estado cubano ha priorizado la inversión en sectores como el turismo —que absorbió casi el 40% de la inversión nacional entre 2019 y 2024— mientras destinaba menos del 10% a la infraestructura energética. Esta decisión política revela una lógica clara: privilegiar la captación de divisas a corto plazo, incluso a costa de sacrificar la sostenibilidad del sistema eléctrico. A ello se suma una matriz energética altamente dependiente del petróleo —más del 76% de la generación— y una transición hacia energías renovables lenta y mal gestionada, con proyectos demorados o infrautilizados. El resultado es un sistema vulnerable, incapaz de responder a contingencias y condenado a fallos recurrentes.

Algo similar ocurre con el sistema sanitario, tradicionalmente presentado como uno de los logros del castrismo. Esta semana, Tedros Adhanom Ghebreyesus, director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), expresó su preocupación por la situación actual, señalando la cancelación de miles de cirugías y las dificultades para mantener servicios básicos debido a los apagones.

Sin embargo, el deterioro no es reciente. A inicios de 2025, médicos cubanos denunciaban la falta de medicamentos esenciales, la interrupción de tratamientos oncológicos y la paralización de servicios clave como la radioterapia. Asimismo, en diciembre pasado, en un editorial de DIARIO DE CUBA, señalábamos la necesidad de que la OMS y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) actuaran ante el descalabro del sistema sanitario y la circulación de varias epidemias en la Isla que dejaron, desde agosto, un alto número de decesos. No obstante, la situación sanitaria en Cuba solo ha captado su atención después de que Washington decretara el embargo petrolero.

El colapso del sistema de salud cubano deriva de la combinación del abandono institucional y de prioridades distorsionadas. Las cifras de inversión así lo refuerzan: en 2024, por ejemplo, el turismo acaparó el 37,4% de las inversiones, mientras que la salud solo obtuvo el 2,7%. Esta desproporción no responde a una limitación externa, sino a una decisión interna sobre cómo asignar los recursos del país.

La crisis política que no se quiere nombrar

Cuba atraviesa simultáneamente una crisis económica, social y humanitaria. Pero en su núcleo hay una crisis política profunda: un sistema que no permite la corrección de errores, que bloquea la iniciativa privada, que penaliza la crítica y que prioriza la supervivencia del poder por encima del pueblo. Cuba no colapsa por un evento coyuntural ni por una decisión externa reciente. Colapsa porque su modelo de gobierno ha sido incapaz de sostener servicios básicos, gestionar recursos con eficiencia y priorizar el bienestar de su población.

Al centrar la atención en el embargo o en la figura del presidente de EEUU, Donald Trump, se escaquea la raíz del problema. Cuba necesita un análisis honesto y la voluntad política de abordarlo. Mientras la comunidad internacional siga mirando hacia afuera para explicar lo que ocurre en la Isla, seguirá contribuyendo a prolongar una crisis cuyo origen es, esencialmente, doméstico.

REFLEXIÓN