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CÚMULOS
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sábado, 28 de marzo de 2026
La crisis en Cuba no es culpa de Trump
La crisis en Cuba no es culpa de Trump
Mientras la comunidad internacional mire hacia afuera para explicar lo que ocurre en la Isla, contribuirá a prolongar una crisis cuyo origen es, esencialmente, doméstico.
En las últimas semanas se ha consolidado una narrativa preocupante sobre la crisis cubana. Voces influyentes de la política, organismos multilaterales y buena parte de la prensa internacional han optado por explicar el deterioro acelerado del país como consecuencia directa del bloqueo impuesto por el presidente Donald Trump a las importaciones de petróleo.
El problema no es que se reconozca el impacto de las sanciones o las tensiones geopolíticas, sino que se les convierta en principal causa de una crisis que, en realidad, es el resultado de un modelo político y económico fallido, sostenido así durante décadas. Al desplazar la responsabilidad hacia el exterior, se construye una coartada que exonera al régimen cubano de su mala gestión y desvía las presiones hacia el actor equivocado. Un ejemplo reciente lo ofrece el ministro español de Exteriores, José Manuel Albares, quien atribuyó la “situación inaceptable” de Cuba a un intento de “imponer la ley del más fuerte”, en referencia a EEUU.
En el escenario internacional, este estado de opinión apunta a un mayor escrutinio del gobierno estadounidense que del cubano, principal responsable de la quiebra de la Isla. Esto contribuye, además, a agravar la situación en Cuba, al minimizar la crisis política interna e invisibilizar aspectos esenciales como la falta de democracia y las continuas violaciones de los derechos humanos.
La crisis energética y la salud en el punto de mira
El análisis objetivo de temas utilizados internacionalmente para ilustrar la magnitud del problema —el sistema energético y la salud—, permiten desmontar con claridad esta narrativa. Por ejemplo, varios medios internacionales atribuyeron al bloqueo petrolero los tres colapsos nacionales del sistema eléctrico, sucedidos en el mes de marzo. Sus análisis desconocen que la Isla ha perdido cerca de un 25% de su capacidad de generación eléctrica desde 2019, y que el desplome fue resultado de una infraestructura obsoleta, con centrales termoeléctricas que superan los 30 años de explotación, sometidas a un mantenimiento insuficiente y a constantes fallos técnicos.
“El diseño de la interconectividad del sistema de generación de las termoeléctricas es la única causa de los siete apagones totales que Cuba ha tenido en los últimos 16 meses”, explicó a DIARIO DE CUBA Jorge Piñón, investigador no residente del Instituto de Energía de la Universidad de Texas. A lo cual agregó que, aunque “es cierto que la falta de diésel para los grupos electrógenos agrava la situación, esta no fue la causa técnica de los dos colapsos totales en las últimas semanas. Estas plantas operan con crudo cubano; no he podido documentar ni un solo comentario oficial de la Unión Eléctrica de que una de estas unidades se desconectó por falta de ese combustible”
Culpar al embargo de los apagones equivale a ignorar décadas de desinversión, errores de planificación y decisiones políticas equivocadas. Durante años, el Estado cubano ha priorizado la inversión en sectores como el turismo —que absorbió casi el 40% de la inversión nacional entre 2019 y 2024— mientras destinaba menos del 10% a la infraestructura energética. Esta decisión política revela una lógica clara: privilegiar la captación de divisas a corto plazo, incluso a costa de sacrificar la sostenibilidad del sistema eléctrico. A ello se suma una matriz energética altamente dependiente del petróleo —más del 76% de la generación— y una transición hacia energías renovables lenta y mal gestionada, con proyectos demorados o infrautilizados. El resultado es un sistema vulnerable, incapaz de responder a contingencias y condenado a fallos recurrentes.
Algo similar ocurre con el sistema sanitario, tradicionalmente presentado como uno de los logros del castrismo. Esta semana, Tedros Adhanom Ghebreyesus, director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), expresó su preocupación por la situación actual, señalando la cancelación de miles de cirugías y las dificultades para mantener servicios básicos debido a los apagones.
Sin embargo, el deterioro no es reciente. A inicios de 2025, médicos cubanos denunciaban la falta de medicamentos esenciales, la interrupción de tratamientos oncológicos y la paralización de servicios clave como la radioterapia. Asimismo, en diciembre pasado, en un editorial de DIARIO DE CUBA, señalábamos la necesidad de que la OMS y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) actuaran ante el descalabro del sistema sanitario y la circulación de varias epidemias en la Isla que dejaron, desde agosto, un alto número de decesos. No obstante, la situación sanitaria en Cuba solo ha captado su atención después de que Washington decretara el embargo petrolero.
El colapso del sistema de salud cubano deriva de la combinación del abandono institucional y de prioridades distorsionadas. Las cifras de inversión así lo refuerzan: en 2024, por ejemplo, el turismo acaparó el 37,4% de las inversiones, mientras que la salud solo obtuvo el 2,7%. Esta desproporción no responde a una limitación externa, sino a una decisión interna sobre cómo asignar los recursos del país.
La crisis política que no se quiere nombrar
Cuba atraviesa simultáneamente una crisis económica, social y humanitaria. Pero en su núcleo hay una crisis política profunda: un sistema que no permite la corrección de errores, que bloquea la iniciativa privada, que penaliza la crítica y que prioriza la supervivencia del poder por encima del pueblo. Cuba no colapsa por un evento coyuntural ni por una decisión externa reciente. Colapsa porque su modelo de gobierno ha sido incapaz de sostener servicios básicos, gestionar recursos con eficiencia y priorizar el bienestar de su población.
Al centrar la atención en el embargo o en la figura del presidente de EEUU, Donald Trump, se escaquea la raíz del problema. Cuba necesita un análisis honesto y la voluntad política de abordarlo. Mientras la comunidad internacional siga mirando hacia afuera para explicar lo que ocurre en la Isla, seguirá contribuyendo a prolongar una crisis cuyo origen es, esencialmente, doméstico.
viernes, 27 de marzo de 2026
#SOSCuba - Justifican problemas con el agua en Cuba por los apagones
ES CURIOSO QUE, DESDE QUE TENGO USO DE RAZÓN, EN CUBA
SOLO PODÍAMOS DISFRUTAR DE UNA O DOS HORAS DE ABASTECIMIENTO DE AGUA,
jueves, 26 de marzo de 2026
miércoles, 25 de marzo de 2026
Del libro: LAS GRIETAS DEL VIENTO (Amazon)
https://www.amazon.es/dp/B084WT7DYF?ref_=pe_3052080_397514860
XXIV
Un colibrí trajo tu nota
y en su pico el último beso.
¡Insaciable amor de colinas
ayúdame a surcar el tiempo!
No quiero que nueva derrota
me impida atravesar el cielo.
Voy en búsqueda de la orilla
más cálida de cada cuerpo
para despojarme de ropas
sin máscara ni sacramento.





