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sábado, 7 de marzo de 2026
#SOSCuba - DIARIO DE CUBA: El cambio que no llega pero que se espera
Crece la tensión entre la resistencia del régimen y el reclamo ciudadano, lo que después de mucho tiempo marca un horizonte político distinto para Cuba.
Cuba es un país suspendido en una espera interminable. Su sociedad está agotada, lidia con una crisis que, desde hace años, atraviesa todos los aspectos de la vida. La demanda de cambios políticos es visible, pero el régimen actúa como si nada esencial tuviera que modificarse. Sin embargo, esa expectativa se ha convertido en uno de los rasgos más particulares del momento actual, compartida dentro y fuera de Cuba.
La tensión es permanente: mientras el poder político evita reconocer el fracaso de su proyecto de gobierno, la sociedad se adapta a condiciones cada vez más precarias. Esta semana en DIARIO DE CUBA, reportamos cómo decenas de vecinos de Matanzas comenzaron a perforar pozos en patios, aceras e incluso dentro de sus viviendas por la falta sostenida y prolongada de suministro de agua. En otras regiones de la Isla, comprar este recurso vital también se ha hecho común. Un tanque puede costar 2.000 pesos y una pipa superar los 8.000, lo que para muchos significa sacrificar comidas u otras necesidades básicas.
La vida se reorganiza alrededor de la escasez y la tragedia social se acrecienta. En medio de la precariedad, la población desarrolla estrategias de supervivencia más acordes a economías de subsistencia que a la vida moderna. Nuestros video-reportajes recientes muestran apartamentos donde se crían cerdos y gallinas, patios y azoteas donde se improvisan huertos, soluciones individuales ante problemas generados por el Estado.
El sistema eléctrico, en condiciones críticas, funciona entre apagones que afectan diariamente a millones de personas. Esta semana hubo una desconexión casi total que dejó a la Isla a oscuras, desde Pinar del Río hasta Las Tunas. Cuando falta la electricidad, fallan también las estaciones de bombeo, se paralizan las comunicaciones, se interrumpen las clases y se suspenden servicios básicos. Esto no acontece como un evento excepcional o aislado; cada apagón genera una cadena de interrupciones que revela hasta qué punto la infraestructura técnica del país es inoperante y su impacto en otras esferas.
Incluso el sistema judicial ha tenido que adaptarse a esta miseria. DIARIO DE CUBA tuvo acceso en exclusiva a un acuerdo aprobado por el Consejo de Gobierno del Tribunal Supremo Popular, donde se anuncian medidas para reorganizar la actividad de los tribunales debido a las limitaciones de combustible y transporte. De este modo, dichas instituciones se ven obligadas a operar bajo una lógica de emergencia, en una situación que es consecuencia de un fracaso estructural.
Mientras, la gestión de los residuos es una de las caras más visibles de la crisis. Incapaz de garantizar la recogida de basura, el Gobierno de La Habana ha llegado a justificar su incineración en la vía pública. La escena se repite en numerosos barrios con vertederos improvisados, envueltos en humo tóxico, en una capital cada vez más abandonada por su administración.
Entonces, ¿hasta qué punto puede sostenerse un sistema político cuando ya no logra garantizar lo básico?
Ante esta realidad, la protesta social crece en Cuba. El Observatorio Cubano de Conflictos registró en febrero 1.185 protestas, denuncias y acciones cívicas en todo el país, un aumento notable respecto al mes anterior. Pero lo más significativo es su naturaleza. Una parte creciente no se limita a reclamar agua, electricidad o alimentos, sino cuestiona directamente el sistema político y lo hace en espacios vinculados al Estado. Esto denota una mayor osadía y da una medida del hastío, pues son acciones perseguidas, reprimidas y fuertemente castigadas desde lo penal.
Por su parte, el exilio también ejerce una presión creciente en el ámbito internacional. El sábado 28 de febrero, cientos de cubanos tomaron las calles de Miami, Madrid, Málaga, Alicante, Barcelona, Bilbao, Montevideo, Santiago de Chile y otras ciudades de Canadá, Brasil, México y Suecia, para exigir de manera simultánea el fin de la dictadura y la liberación de los presos políticos. Un día antes, en el Parlamento de Canadá, cuatro activistas y expertos cubanos expusieron la gravedad de la situación y pidieron una respuesta internacional coordinada para una apertura real en el país.
De conjunto, todos concuerdan con lo que varios analistas han fundamentado durante mucho tiempo: que la profunda crisis cubana no es coyuntural, ni está sujeta a las presiones ejercidas por el Gobierno de Estados Unidos en los últimos dos meses, sino que responde a un modelo político incapaz de generar prosperidad, que limita cualquier espacio independiente y la libertad económica que puede dinamizar el sistema. De ahí lo evidente: sin cambios estructurales, la crisis continuará agravándose y con ella el drama social.
Por ello, algunos reclaman una intervención humanitaria. Edel González Giménez, asesor legal de DIARIO DE CUBA, advierte que, en sentido estricto, las intervenciones humanitarias se aplican cuando se producen genocidios, guerras civiles o colapsos totales del Estado. Aunque Cuba atraviesa una crisis profunda, no manifiesta un colapso institucional, por lo cual la intervención pudiera interpretarse como coerción externa directa y probablemente generaría tensiones geopolíticas mayores.
Según plantea el jurista, la alternativa más realista consistiría en diseñar mecanismos de ayuda humanitaria que lleguen directamente a la población, sin convertirse en instrumentos de control político. Esto implicaría tres principios fundamentales: neutralidad, trazabilidad y focalización en beneficiarios concretos. Significaría ampliar canales humanitarios, asegurar el suministro de medicamentos y alimentos esenciales, financiar servicios básicos y establecer mecanismos internacionales de supervisión que reduzcan la intermediación política.
En todo caso, ante la enorme capacidad de supervivencia del régimen cubano, que sigue teniendo un coste social enorme, el cambio político se hace urgente y se reclama. Dicho cambio se plantea ahora como una realidad objetiva y necesaria, aunque su implementación aún queda por definirse. A la espera, crece la tensión entre la resistencia del régimen y el reclamo ciudadano, lo que después de mucho tiempo marca un horizonte político distinto para Cuba.
viernes, 6 de marzo de 2026
jueves, 5 de marzo de 2026
Del libro HABANA ZOMBI (Amazon)
https://www.amazon.es/dp/B08JDTR2M1?ref_=pe_3052080_397514860
PARTE II
EN BUCLES LA DESIDIA
Sombra merodea el instinto de
paz
que traigo clavado.
Sombra como arte chinesco
turbia entre adoquines bancarios
se abalanza
como espada sobre el filo de la
voluntad.
¡Ah, desastres invisibles!
Quiniela apostólica
me vende en secreto a las iras
y me desguaza el esqueleto
hasta que salga el sol
y descubra mi danza en la horca.
CUBANÉAME
Cubanéame con el canto de la
concordia
en este escenario nauseabundo
entre mentiras que desatan
mutismos.
Cubanéame la distancia en
meteoro
con estas espinas
que desbordan sus eneros.
Cubanéame lejos de las tribunas
frente al canto sonriente de la
hiena
mientras sigo aquí
creciendo en mis cuatro costados
sin doblar la rodilla.
PARA OTRA PRIMAVERA NEGRA
Solo nos acompaña la voz.
Solo en el aislamiento
de una isla cabizbaja
convertida en magia negra
para sobrevivir a la tempestad
que hemos aceptado
-casi pasivamente-
tras guarachas y rumbas
o aquellos disparos
que guardan su eco en La Cabaña.
Solo nos acompaña el recuerdo
y el no hacer nada en cada
víspera
de un porvenir sugerente
que se nos rompe al alba.
ASÍ ES... ¡Y DUELE!
https://x.com/CubanetNoticias/status/2029348581706989908?s=20




