El sistema eléctrico nacional sufrió una nueva desconexión total, la tercera caída general en apenas ocho días y la quinta en lo que va de año. El colapso se produjo tras la salida de servicio de la termoeléctrica de Felton, arrastrando consigo a la central Antonio Guiteras de Matanzas, que volvió a reportar una avería estructural en su caldera apenas 48 horas después de haber sido reincorporada. El ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, negó errores de operación o impacto por el éxodo de trabajadores, achacando la crisis a la total ausencia de combustible, a la vez que reivindicó el "largo camino" que queda hacia la soberanía energética. Mientras las cifras de turistas extranjeros y nacionales caen drásticamente, el Gobierno cubano busca fórmulas desesperadas para reactivar el turismo. El paquete de reformas económicas abre, por primera vez en décadas, la oportunidad a la inversión privada y extranjera para crear agencias de viajes, contratar guías independientes, operar marinas y gestionar el alquiler de vehículos, un sector hasta ahora monopolizado por las estatales Transtur y Gaviota. Aunque algunos economistas califican la apertura como el mayor cambio político en el sector, la severa crisis y el férreo control burocrático que exige la aprobación "caso a caso" amenazan con frenar los resultados a corto plazo. La madrugada en que se cumplía el quinto aniversario de las históricas protestas del 11 de julio de 2021, el municipio habanero de Regla vivió una jornada de extrema tensión. Varios disparos secos y repetidos, procedentes de un auto Lada azul que tiraba al aire, rompieron el silencio en una de sus calzadas principales, desatando el pánico. Al amanecer, la zona amaneció militarizada y con largas colas para conseguir alimentos. Algunos coleros llegaron a alquilar a niños por 500 pesos para conseguir un lugar mejor en la fila. Los vecinos lo tienen claro: el despliegue policial responde al pánico del régimen ante el malestar acumulado por los apagones. En un país donde el Estado ya no garantiza luz, agua, medicinas o pan, cada familia cubana intenta salvarse en su casa como puede. Las conversaciones en La Habana giran sobre las horas acumuladas sin electricidad, el calor insoportable y una frase que se ha convertido en el saludo nacional: "Aquí, sobreviviendo". Quien tiene recursos, instala paneles solares o compra baterías; otros se arriesgan con panificadoras domésticas que, la mayoría de las veces, quedan custodiando una masa agria y poco comestible por el corte de luz. "El objetivo es simplemente llegar vivo al episodio siguiente", resume Yoani Sánchez. La Revolución está muerta, pero su sepelio se alarga insoportablemente, una columna de Yunior García Aguilera. “Un régimen que necesita perseguir y amenazar a jóvenes y adolescentes porque ya no puede comprar lealtades no está defendiendo una causa: está administrando el terror. Un sistema cuyos defensores internacionales solo saben invocar el victimismo ya no es 'faro' de absolutamente nada, sino una ruina a oscuras. Y un Estado cuyo propio aparato propagandístico termina filtrando sus broncas palaciegas en Facebook ya no está gobernando: está transmitiendo en vivo su derrumbe”. |