Cómo arrancarnos
las barricadas
con tanto
pétalo en discordia arrinconado.
No quiero
que nacionalicen mi quimera
o me doren
la píldora de la cicuta.
No acepto
que privaticen el estruendo de mi lengua
in
nomini de la aberración
porque la
mordaza ya la devoró mi rabia.
A fin de
cuentas
esta es mi
ronquera
mi
brusquedad
la ilusión recalcitrante
en el pedestal de la carroña.
Ya no tengo
voz de tanto morderme la garganta.
Mi zapato
se enterró
junto al talismán de un féretro gigante.
Todo está
en orden.
¡Todo!
Mis huesos
deshuesados
y mis nudos
de hojalata bajo el cielo de la diáspora
-que
también dejó de ser cielo-
declaran su
inexistencia.
10-Nov-2015
MDenis©lahistoriaesromboquegira
Poema lapidario
ResponderEliminarlo que se niega a dormir en el cajón de olvidadas telarañas, se harta de confusiones y palabras vacías que se diluyen en odios y rencores baratos, declaran calma brutal, la inexistencia de un principio que nunca debió existir. La continuidad ajena de vicios y hábitos que no se quieren detener. precioso poema de fuerza vital
Muchas gracias por leerme, interpretarme y estar.
EliminarSalud y Poesía!!!
Buenísia expresión de tu rebeldía, Poeta!!!
ResponderEliminarMuchísimas gracias.
EliminarUn abrazo!!!