ARTÍCULO ESCRITO EN ABRIL 19, 2017 POR FAENA ALEPH
UNA INTRODUCCIÓN A LA SOFISTICADA IMPERFECCIÓN DEL
HAIKÚ
Alan Watts fue un honesto promotor de la (anti)filosofía
inscrita en el budismo zen y los haikús.
Alan Watts fue uno de los mayores divulgadores del arte y el pensamiento
orientales de mediados del siglo pasado, al menos en lengua inglesa. La
variedad y el vigor de sus temas lo han vuelto un referente, tanto para
filósofos como para historiadores de la religión, sin que por ello el lector
curioso quede fuera.
Un ejemplo perfecto de lo anterior es el programa de
radio que hizo en Berkeley en 1958 con el tema de los haikús, los poemas
mínimos de la tradición del budismo zen.
A pesar de que las formas de poesía oriental estaban
en boga en esa época (el poeta beat Kenneth Rexroth se volvería un gran
compilador de poesía china, y la influencia del budismo en Allen Ginsberg, Gary
Snyder o Jack Kerouac ha sido largamente estudiada), la transmisión de Watts no
busca sólo el interés de los escritores sino especialmente el de los lectores,
a quienes cuenta sobre los vínculos entre el haikú y la espiritualidad a partir
de la publicación de su ensayo al respecto en 1960.
El ensayo ejemplifica, más que comentar, algunos
haikús de la tradición zen, así como sus diferencias con la poesía occidental;
una de las primeras diferencias que encuentra es que el haikú “no parece tanto
una obra de arte como obra de la naturaleza”.
Algunos ejemplos citados por Watts tratan de
ejemplificar cómo las restricciones formales del haikú, tales como el número de
sílabas o los temas y animales más frecuentes, no son una restricción sino una
invitación a fundirse con la experiencia que retrata el poeta.
De este modo, no se trata tanto de pequeñas
explicaciones filosóficas en las que habría que buscar algún simbolismo oculto
(Watts previene activamente contra esto), sino de pequeñas piezas que “se
levantan a partir de la tensión entre la rigidez de la forma y la profundidad
de la emoción poética”. Un par de ejemplos:
A fallen leaf
Returning to the branch?
Butterfly.
(Moritake)
La hoja cae
¿pero vuelve a la rama?
La mariposa.
______________________
A brushwood gate
And for a lock
This snail.
(Issa)
La cerradura
de puerta de maleza:
el caracol.
La relación que Watts elabora entre este tipo de poemas y el budismo zen es difícil de explicar, pues como él mismo afirma: “la vida se revela a sí misma más llanamente cuando no te aferras a ella ni con tus emociones ni con tu mente intelectiva”. ¡Toca y vete! De eso se trata el arte. Es por eso que nuestros ojos ven mejor cuando rozan los objetos y no cuando los miran fijamente.
El haikú, como el zen, puede pensarse por un momento
como el arte de la interrupción: ahí donde la mente racional coloca adjetivos y
juicios, la mano del poeta y la mente del monje son como un cielo abierto por
donde las nubes pasan sin dejar rastro. Para el zen, este estado de mente se
llama mushin, que significa “estado de no mente”. Para Watts:
esto es cuando estamos simplemente conscientes de lo
que es sin distorsionarlo con las complejidades de la autoconciencia como
cuando, haciendo un esfuerzo para extraer lo más posible de la vida, no sólo
sentimos que sentimos, sino que sentimos que sentimos lo que sentimos. El
estado de mushin es, pues, una clase extremadamente clara de des-conciencia de
uno mismo, donde el poeta no está separado de su tema, el que sabe de lo que se
sabe.
“Haiku”es uno de esos textos
que pueden leerse tanto como una introducción informada y especializada como
por su simple valor estético, y en cuanto a lo que produce en el lector: la
experiencia de ampliar sus horizontes de lectura.
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