lunes, 19 de marzo de 2018

De: EPÍSTOLAS DE EL HIJO


XV
Soy la intemperie, el colapso popular, La Nueva Jerusalén con la cuerda al cuello… Solo pueden darme un minuto entre las sierpes, el tiro de gracia que fijará tu rostro en las pancartas. Ahora estoy desclavando mis brazos del mundo. Un acto de rebeldía es siempre una proeza aplastada. Cada judío se renueva en los bostezos sin guerra santa ni la mínima protesta porque nadie sacrifica su acto de fe. Ya no hay cerebros para lavar con agua bendita. No hay pactos ni homenajes. Como sonámbulos quedamos tú y yo en la frontera. Y no amanece.

MDenis©1993

No hay comentarios:

Publicar un comentario