XV
Soy la intemperie, el colapso
popular, La Nueva Jerusalén con la cuerda al cuello… Solo pueden darme un
minuto entre las sierpes, el tiro de gracia que fijará tu rostro en las
pancartas. Ahora estoy desclavando mis brazos del mundo. Un acto de rebeldía es
siempre una proeza aplastada. Cada judío se renueva en los bostezos sin guerra
santa ni la mínima protesta porque nadie sacrifica su acto de fe. Ya no hay
cerebros para lavar con agua bendita. No hay pactos ni homenajes. Como
sonámbulos quedamos tú y yo en la frontera. Y no amanece.
MDenis©1993
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