¿De
qué sirve el esputo
ante
el hedor de la placidez?
¿Qué
acto sagrado de conciencia
nos
exonera de la culpa
cuando
callamos?
Somos
acero sangrante en el polen del crimen.
¡Existen
muchos modos de matar!
Hay
quienes aman matando
y
quienes matan amando
y
hasta quienes prohíben sonreír.
Digamos
que el empeño es soñador
y
que el inocente teje siglos de ceguera
cuando
la podredumbre rebota en los escaparates.
Digamos
que reivindicarnos
se
muestra con pancartas solo un día
a
pecho descubierto
y
a grito solidario.
Pero
¿qué pasará después
cuando
la aparente calma se columpie en el olvido?
¡Nada!
Somos
el maldito rebaño
mientras
la realidad nos margina en la penumbra.
MDenis©2014
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