viernes, 13 de julio de 2018

Fragmento de la novela testimonial inédita CASTROFOBIA

Los sobrevivientes fueron trasladados a Villa Marista, sede nacional de la Seguridad del Estado, donde permanecieron retenidos por mucho tiempo.
Sin dudas, aquel fue un crimen de lesa humanidad ya que, según testigos, los tripulantes de las embarcaciones asaltantes negaron el auxilio, provocando la muerte a treinta y siete personas. ¡Doce eran niños, por Dios! Cuando los familiares de las víctimas solicitaron el rescate de los cuerpos, la respuesta emitida fue: “no contamos con buzos especializados para recuperar los cadáveres”.
Durante varias semanas los medios oficiales guardaron celosamente el secreto, pero la presión internacional les obligó a difundir los hechos. Fue entonces cuando El Máximo Líder valoró "el esfuerzo patriótico y la actuación de las personas involucradas”.
El hervidero originado por la escaramuza y el dolor ante la barbarie provocaron la primera revuelta en La Habana que me sorprendió pedaleando mi vieja Phoenix china frente al Hotel Deauville…

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