tambores al
costado del corazón
exacerban el trueno.
alguien
arrancará un pelo de su barba
y se hará la luz
según
Mandrake.
oh La Habana oh
La Habana...
la niña tirita
de fiebre
o “titilan azules los astros a lo lejos”
donde no alcanza
el suspiro.
¡venga mi verso
de las nevadas!
¡muestre su
traje de suicida!
de momento
entraré a la
celda última de la demencia.
como heroína
prometo no drogar las sinagogas
no robar
al forastero
ni usar la
bandera de mampara
para cubrir mi vergüenza.
oh La Habana oh
La Habana...
La Habana me
está llamando
en la asfixia de
un poema hueco y tartamudo.
prefiere callar
sin exhibir su destino.
total para qué.
dicen que el
poeta es bicho raro
y del antipoeta
que es colosal y muy
ciego su riñón.
oremos.
vivan los
pulcros reflejos
viva mi amor…
el arca de noé
lo dibujo para mortales.
¡subid!
¡subid!
¡llevad la
pacotilla!
somos los
alucinados del ángel de la guarda.
tengo que
escribir nota de prensa:
se retira
mujer por tiempo indefinido.
los años nunca
derribarán esta pared
y la vieja
catedral está por subastarse.
¡acudid
sabuesos!
mamá contempla
la lágrima que olvidé por los rincones.
oh La Habana oh
La Habana...
¿algún día podrá
perdonarme?

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