No
se puede salvar la Patria
en los barrios
de la oratoria.
Desde la
poltrona nos fumamos la noticia
y abotonamos la
buena suerte.
Vago detrás de
los espejos
para sacarme el
alma
del cajón del olvido.
Ya no soy la
muchacha de los orgasmos azules
ni me despierno
en la Bahía de La Habana
en busca del Ulises
clandestino.
Ya no tengo
patria
después de mis manos
más allá del prohibido cielo.
MDenis©Habanazombie
(imagen tomada de la red)

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