GERMEN
Te engendraré con el
dolor de mis tuétanos.
Te nutriré con la
exprimidura de mis vísceras.
Te sostendré con la
rigidez de mis huesos.
Te podré nombre
y untaré los óleos de mis
olivas en tu frente.
Aromaré con mi jazmín tu
rostro,
y toda la plata pura de
mis ríos
la verteré en tus
cuencas.
Te haré de luna un sable
para matar dragones
y con plumas del sol te
haré el penacho.
Te llevarás mis ostras en
tus conchas.
Con hierba blanda te
pondré una almohada.
De mis cenizas se alzarán
tus llamas
y entre las hojas verdes
del mirto
recogerás mi esencia.
Porque yo no soy yo ni tú
eres tú,
sino todo es Aquel que
nos reúne
y al signo de sus lanzas
nos convoca.
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