(SIN TÍTULO)
¿Cómo fue que mi soledad
de tigre
se encontró con tu
soledad de ardilla,
que mi soledad de nutria
helada
se empató con tu soledad
de duende?
¿Cómo fue que tu frecuente
muerte
se hermanó con mi suerte
diaria irrealizada?
¿Cuándo nos sumergimos
como dos piedras
hacia la luz de la noche?
¿y cuándo las veletas
locas
giraban vertiginosamente
produciendo no sé qué
música celeste
y clavábamos postes
importados del cielo
para marcar la estepa
despiadada del mundo,
y se andaba
pisando el suelo apenas
necesitando eternas
rosas?
No hay comentarios:
Publicar un comentario