Cuando más tarde
intente la salvación
me conformaré
con la lluvia
que no desciende
un milímetro del celaje
atiborrado en mi
acequia.
¡Tanto me cuesta
creer en el garrote
de esta vigilia
que me pierdo en
el suburbio de la prórroga!
¡Tanto cuesta un
puñado de señales
para reprimir el
sosiego y la impotencia!
Debo lucrarme
del invierno en lejanía
someterme al
espantapájaros del patio
que avizora mi harapo
de seda
sobre el humo
quebradizo de la nada.
Por tanto
cuando haya
pasado la borrasca de la torpeza
procuraré un
poema-antipoético que redima
la sensación de
estar en pie sobre mis huesos.
MDenis©rayoverde

Maravilloso!!
ResponderEliminarMuchas gracias!!!
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