EVOCACIÓN
Coloco
en la estancia un ramo de anémonas
y
observo con detenimiento su lenta evolución,
uno tras otro hasta fumar mi cajetilla de
cigarrillos
Abdula,
hierático en la pureza de los ojos.
No sé
cuánto va a durar el proceso,
dependerá
del clima, del grado de humedad, prefiero creer.
El
discurrir de los días como recuerdo de las anémonas
en
espera de eclosión, seguidas de muerte,
atento
entre sus pétalos rojos, azules y violados
mientras
insisto, por delicadeza, en perder la vida,
como
quería Rimbaud,
pendiente
de la metamorfosis,
impasible
ante el inminente cambio
no
puedo imaginar otra situación en estos momentos,
si el
negro espacio me sostiene
como
parte del reflejo de un diamante, de la luna,
y me
devuelve a mi raro receptáculo vegetal,
transitorio
exilio
entre
hojas verdes y ramas en flor.
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