La publicación del Anuario de Salud de 2024 deja infinidad de datos poco esperanzadores para Cuba, que perdió más de 28.000 médicos en el último quinquenio. Casi todas las enfermedades destacadas han aumentado su tasa de incidencia, al igual que las de mortalidad de las principales causas de fallecimiento en la Isla. El dato más impactante es el de decesos por influenza y neumonía, con un dato de 59,4 por cada 100.000 hace cinco años, frente a los 114,3 del pasado año. José Daniel Ferrer, líder de la Unión Patriótica de Cuba, ha aceptado su exilio de Cuba a través de una carta manuscrita. En ella afirma que las “golpizas, torturas, humillaciones, amenazas y condiciones extremas” dentro de la cárcel y la frustración de comprobar la falta de unidad de la oposición cuando estuvo excarcelado lo llevan a tomar esta decisión. Sin embargo, la situación está en punto muerto, ya que el régimen pide contrapartidas –como una mediación con el Vaticano– que el activista rechaza. Cuba se ha convertido en “un pilar fundamental para el crecimiento y la estabilidad” de la industria avícola de República Dominicana, que actualmente exporta 65 millones de huevos mensuales a la Isla. El valor podría superar los 43 millones de dólares si se toma como referencia el precio de febrero. Los productores del país vecino, que han hallado en la escasez cubana un buen negocio, han pedido que se protejan estas ventas. “Si esa puerta se cierra, perderíamos uno de los pilares que sostiene la estabilidad actual de la industria”, dijeron en una reunión. Entrevistamos al empresario farmacéutico Mike Fernández. Este cubano, a sus 73 años, ha decidido enfrentarse a Trump –vallas mediantes– por su política migratoria y lamenta que los que llegaron antes hayan decidido defender las posiciones del actual presidente de EE UU. “Me duele decir que la mayoría de mis compatriotas han cerrado la puerta como diciendo ‘yo estoy dentro y ese, que acaba de llegar, que se quede fuera’. Me duele que mi gente no defienda al migrante, que no lo proteja”, dijo. Una columna de Xavier Carbonell sobre la ansiada inmortalidad de los autoritarios. “Uno recuerda con nostalgia aquel chiste de 2016, a punto de morir Fidel, cuando los cubanos decíamos: ‘No hay mal que dure 100 años, pero 90 sí’. Qué equivocados estábamos. Sí hay una manera de alcanzar la inmortalidad –lo saben bien Putin, Xi y sobre todo Trump– y no es simbólica. El mantra ‘yo soy Fidel’ lo resumía bien. Todo el país se convirtió en Fidel, seguimos viviendo el proyecto destructivo de Fidel, su desquicie histórico nunca murió, su torpeza administrativa tiene algo más que herederos, tiene entidad propia”. |
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