"El derrumbe de Alejandro Gil Fernández, ex ministro de Economía y Planificación, acusado de espionaje y otros delitos, no es una anomalía. Es apenas el más reciente capítulo de una liturgia política que se repite con puntualidad revolucionaria desde 1959: la purga como reafirmación del poder". El análisis editorial de este diario sobre altos cargos caídos en desgracia en Cuba en más de seis décadas de Revolución. Una nueva campaña contra la actualización diaria de las tasas informales de cambio por parte de El Toque no hace otra cosa que reflejar el pánico de las autoridades ante el derrumbe del peso. Además de acusar a Estados Unidos de estar "detrás" de esta publicación, reprocha a ese medio independiente "secuestrar el rol" del Banco Central de Cuba. Hospitales y consultorios de todo el país se siguen llenando de pacientes con fiebre alta, erupciones, dolores articulares y cansancio extremo, sin que puedan saber, por falta de reactivos, qué es lo que padecen. Esta semana, después de meses ignorando la epidemia, las autoridades han reconocido una cifra de 20.000 afectados por el chikungunya y han anunciado medidas contra las secuelas que deja ese virus. No es el único que prolifera: la Isla está infectada también de dengue y otras arbovirosis transmitidas por los mosquitos. Esta semana, Melbana desbarataba las esperanzas del Gobierno cubano en las nuevas prospecciones petrolíferas sobre las que tanta expectación habían levantado con noticias propagandísticas. La compañía australiana, autorizada desde 2015 por el régimen para realizar exploraciones, comunicó los resultados de las pruebas en el nuevo pozo Amistad-2. Fueron “decepcionantes”. "El caso Gil amenaza con convertirse en un huracán político mucho más devastador que Melissa, arrasando la ya precaria imagen del establishment y desatando lo que algunos han bautizado con sorna como 'la rebelión de las clarias'. Si el anuncio pretendía distraer, para ocultar la extendida noción de régimen fallido, salió pésimo", opina Yunior García Aguilera sobre el caso del ex ministro de Economía. "En las propias filas del oficialismo, el tema de conversación es uno solo: ¿quiénes eran los cómplices de Gil y hasta dónde llegan las lealtades podridas? El supuesto delito de 'espionaje' de una figura de alto nivel solo alimenta la sensación de que algo se ha roto en el núcleo duro del poder". |
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