Pese a la severa crisis que atraviesa la Isla, la empresa española Vima Foods ha logrado duplicar sus ingresos e incluso ha contratado a destacados lobistas vinculados a Donald Trump y Marco Rubio para proteger sus intereses. La compañía, que mantiene un negocio millonario vendiendo productos en la red de tiendas dolarizadas en sociedad con el conglomerado militar Gaesa, demuestra cómo el entramado empresarial alrededor del régimen continúa buscando vías de influencia política para blindar sus operaciones. La crisis económica en la Isla alcanza registros sin precedentes: según estimaciones del economista Pedro Monreal basadas en datos oficiales, la economía cubana sufre desde enero una contracción que duplica el ritmo del peor momento del Período Especial. El experto proyecta que el producto interno bruto podría desplomarse entre un 26% y un 31% este año, debido a la caída del valor de los productos y servicios registrada en el primer semestre y sumándole el impacto de la inflación. A juicio del experto, a un país en crisis lo han terminado de hundir las sanciones estadounidenses del último año. El vandalismo y la ola de inseguridad ciudadana han alcanzado a infraestructuras clave del Estado: la estación sismológica de la Isla de la Juventud fue completamente desvalijada y sufrió el robo de todos sus equipos, incluidos los paneles solares que la abastecían. Ante la gravedad del hecho, que deja sin cobertura de monitoreo a la región, el director del Centro Nacional de Investigaciones Sismológicas ha pedido formalmente que el suceso sea investigado y procesado bajo el delito de sabotaje. El secretario de Estado de EE UU, Marco Rubio, justificó el paulatino acercamiento pragmático y los acuerdos petroleros con el chavismo alegando que todavía hay "muchas cosas que limpiar" en Venezuela antes de poder convocar a unas elecciones verdaderamente libres y competitivas. El republicano subrayó que el objetivo prioritario debe ser desmantelar las estructuras criminales e institucionales que sostienen al régimen antes de dar paso a un proceso electoral con garantías democráticas, mientras minimiza el papel de María Corina Machado. “Es una ciudadana venezolana que tiene todo el derecho a entrar a su país cuando ella quiera regresar”. Una columna de Yunior García Aguilera. “El régimen puede ordenar un acto de repudio, una marcha, una portada de Granma o un tuitazo para las ciberclarias. Lo que no puede ordenar es una carcajada. El público conoce de sobra quiénes son los que llevan más de seis décadas prometiendo un futuro mejor, mientras la utopía corre despavorida cuando la nombran. Y esa es la dimensión profundamente subversiva del humor cubano”. |
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