domingo, 17 de noviembre de 2019

POEMA XXXV DE LAS GRIETAS DEL VIENTO



Cuando Virgilio Perera saltó por el balcón
de la Unión Árabe de mi país
su cabeza perdió todas las rosas.
Dijeron que estaba ebrio y deprimido
que era un saco de huesos y nicotina.
Pero yo
que en la retina guardé su cráneo
                                        -hecho añicos-
puedo asegurar que estaba lleno de abriles
                     y frondas que ninguno quiso ver.

Cuando a Virgilio Perera…

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