viernes, 16 de marzo de 2012

XXIV


Te hice lugar en mi cuerpo. ¿Y dónde estás?  Aprendí a ser veleta mas no te encuentro en las floraciones de la ciudad.  Las primaveras cada día están más deshojadas.  Se perdió la llave de mi amnistía y nadie se arriesga a quemar estos salmos que no logran ser el preludio.  ¡Salve Palestina!  ¡Salve Habana!  Sólo tengo piedras en el pecho.  Una tentación de partituras atrae la fetidez de himnos salvajes para la conversión.  Llevo las espadas de acudir a los entierros clavadas en el vientre y no es el harakiri.  ¿Quién me descubre en pie sin ventanas?  ¿Quién te arranca de mi oxígeno?  ¿Qué infiel podrá patear estas heridas?

jueves, 15 de marzo de 2012

XXIII


Mientras las serpientes no quemen su veneno habrá un hombre dispuesto al sacrificio, un holocausto sobre las ruinas, otra promesa…  Puedo violar los mandamientos con el labio que ya no besa, con la orgía sacramental de otro cuerpo -no el que me diste- Soy la unidad entre la sombra y mis clavos pero puedo parir una luciérnaga.  No necesito la silla para arrojar el cansancio ni el corazón.  Ya no…  La llanura está desierta.  La montaña también.  Los que no han partido preparan la valija con su pedazo de fe.  Sobre la cruz siempre habrá un cielo y sobre el cielo, otra vez, la fosa común.

miércoles, 14 de marzo de 2012

XXII


Hoy ha nacido un sol.  Alabado sea el tirón de una sonrisa.  Sólo los dioses pueden descubrirlo a la orilla del mar.  Ahí: donde el éxodo…  Me acusarán de disidente si oyen que digo atrocidades, si destapan mi cabeza y sienten que soy el arpista de la última anunciación.  Pero la última no existe. Siempre habrá sucesos renovados y nos veremos después.  Mi piel es el barro: costilla tuya que hace el amor desde la luz y a veces, sólo a veces, se deja masacrar.

XXI


Poda mis manos ahora que el corazón viste sus galas y sale al mundo entre cuatro paredes para reconocerse en los parques.  No es lícito visitar las iglesias del hombre, hacer salpicar nuestras gotas de alma.  Alguien domestica los lirios y no importa.  Tú darás testimonio de mi cuerpo cuando no quepan sepulcros en la tierra.  Puedo incendiarlo todo… hasta la súplica: suicidio equivalente al acto de fe que me negaron.

lunes, 12 de marzo de 2012

XX


Tu cólera cae sobre estas manos y entierra mi lengua en la bahía.  ¿Dónde está el puente?  No puede hincar la rodilla.  Se me ocurre ladrar -perro al fin: agradecido- y voy lejos en mi círculo vicioso para desteñir el coraje.  Estoy matando el tiempo en espera de tu voz, de un jeroglífico o la señal de humo.  Mis cartas se queman de soledad.  Hacen falta un poco de paciencia y una cuerda para apretar el cuello de los ángeles.  Aquí cualquiera es ángel.  Todos rezamos un mundo a puerta cerrada.  Ten piedad de nosotros si nos escupes las entrañas.  Tensa la brújula con la que ahorcamos al sueño.

domingo, 11 de marzo de 2012

XIX


Agarrémonos el corazón como fieles discípulos de La Pasión y El Misterio.  El cautiverio es una bala de salva que promete quitarnos el disfraz.  Siempre fuimos un verso detrás de las cortinas.  Yo soy el que pasa por las noches frente al mar con cara de viandante mutilado que golpea los espectros.  Nunca he nacido.  Digo que cualquiera es penitente aunque le crezcan alas y se calcine en alguna promesa.  Digo y sueño donde tus manos cuecen mi hambre.  Enclavo un padrenuestro para sofocar los peligros.  Me nacionalizan y no soy Lázaro.  Ningún perro lame mis laceraciones.

sábado, 10 de marzo de 2012

XVIII


No hay testigo ocular para mi sombra que cuelga de la pared sin pedir cuentas al tiempo: asesino eterno de la memoria...  Rompe mis cadenas.  Soy el Hijo pródigo y no quiero otro homenaje que la libertad.  Mi mano sostiene los mástiles de tu gran barco que se hunde junto al sueño.  Así es la ley: ojo por ojo… y caigo.  También tuviste tu día y a quién le importa.  Mi cabeza es fecundada por pájaros divinos, se deja tentar por los naranjos exportables.  Me crecen alas.  Hay un puente levadizo entre tu amor y mi odio.  De ese modo poblaremos el mundo, levantaremos la última piedra.

XVII


El incienso germina en la estancia desierta.  Quiero decir: llegará la hora de ponernos a los héroes en el pecho, de recorrer las viejas estaciones.  Vendrá el momento de la próxima plegaria o de una flor.  Alguna vez nos obligaron a apurar la risa tras los candelabros ocultos.  Allí también hubo buena luz y nadie simulaba la vigilia.  Dormíamos despiertos por mandato.  A semejanza de las grietas encendíamos la muerte en búsqueda de la Caja de Pandora o la Caja de Sorpresa para cobijar nuestra ira.

XVI


Protege a todos.  No les dejes morir ante el toque de queda del autobús o el apagón. Negociar con el Manifiesto Comunista es desterrar la creencia.  ¿Cómo recapitular en las memorias o recurrir a la pena de muerte?  Entre cuatro paredes no se puede regatear cualquier doctrina a favor de los condenados.  Yo no tengo número de suerte.  Soy el pan para el próximo carpintero, la fórmula del vino que nadie beberá.  Soy la inmortalidad apresada en un cuerpo.

XV


Soy la intemperie, el colapso popular, la nueva Jerusalén con la soga al cuello…  Sólo pueden darme un minuto entre las sierpes, el tiro de gracia que fijará tu rostro en las pancartas.  Ahora estoy desclavando mis brazos del mundo.  Un acto de rebeldía es siempre una proeza aplastada.  Cada judío se renueva en los bostezos sin guerra santa ni la mínima protesta porque nadie sacrifica su acto de fe.  Ya no hay cerebros para lavar con agua bendita o semen.  No hay pactos ni homenajes.  Como rivales quedamos tú y yo en la frontera.  Y no amanece.

miércoles, 7 de marzo de 2012

XIV


Bendito el que vendrá...  Yo acepto en tu nombre mi bala en el lado izquierdo.  Alguien dará su amor por mí.  ¿Qué dejarás para estas manos in memoriam? ¿Cómo escribir mi alma, sus enigmas?  No puedo lucrar con breves gotas de fe en cada corazón.  Tal vez un asteroide caerá al centro de mi cama.  Soy como todo pecador: un náufrago en la locura.  ¿Hacia dónde volarán tus palomas?  La mitad de mi delito es este cuerpo trasnochado ante la pantalla.  Es aquella el límite de nuestro cadalso con su patrón de pruebas.  El culto a la personalidad.  La vida pasa pero nadie me cuelga micrófonos del pecho.  Alguno podrá oírme y cruzará los brazos.  Tú también, Padre, tú también…

XIII


No puedo mostrar el terror del rebaño.  El miedo se viste de vítores y conformidad.  Se cubre con las amapolas de los parques huérfanos para subir el puntaje de la opinión pública.  Mira cómo tus manos cincelan los adoquines de la plaza vieja donde caí de rodillas ante la fundación de tu cuerpo.  Hubo entonces quien fornicó en mis afluentes y me dio hijos de papel.  Hubo quien no soportó el disfraz y se lanzó a la fuga para dejar en mí nuevos calvarios.  Así fuimos descubriéndonos: Amad los unos a los otros.  Creced… Del mismo modo: Proletarios del mundo, uníos…  Algo tan simple como arrojar la moneda y perder.

lunes, 5 de marzo de 2012

XII


De Nazaret a La Habana hay un lucero…  En él mora Picasso mientras hace el amor con algún lienzo, no el Guernica…  Está Chaplin después de fabricar sonrisas en el horno del corazón, más allá de los tiempos, que tampoco son Modernos…  Baila Isadora, que como ave dulcísima, corta los cuatro vientos y se aprieta la garganta…   Mahatma Gandhi insiste en irradiar luz por las venas… Y Juan Gelman continúa gelmaneando…  De Nazaret a Casa está y eres tú, que me regalas el Monte de los Olivos, el Caballo de Troya, la Puerta del Sol, la Plaza de la Catedral con sus aromas mundanos.  Es la Gran Puerta Santa que se abre para el forastero sin que yo pueda entrar… Todo eres Tú, que me regalas un minuto para asumir el riesgo de apretar el rosario, que es como apretar el gatillo… Tú, que desafías todo e ignoras que existo.

domingo, 4 de marzo de 2012

XI


Hay llagas peores que las que engendra el odio.  Son las del amor.  Y tú, ¿qué has hecho con mi piel destinada al matadero?  Exilio es también el destierro en uno mismo cuando el mar es la boca de la muerte.  Urge la tempestad que me encomiende al dulce ángel de la guarda.  Él sabrá remendar la cicatriz mientras busco el bálsamo sacramental de un nuevo dios.  Soy el loco, el loco, el loco del vía crucis.  El terrible judío.  El más enamorado.

X


No conseguiré ser Alpha ni Omega.  ¿Por qué me ultraja la vanagloria del pincel?  Llevo el canto de los metales en la cruz.  Mi lecho será la ermita.  Hay demasiado amor para doblegarme.  Estoy venciendo los trapecios cuando los templos cierran las puertas y ventanas.  El amor es una nube.  Laurel.  Razón para nuevas campanadas y avemarías que me han decapitado…  ¿Y si otro fuera el reino prometido?  ¡No!  No tengo la capacidad para ser el icono adorable ni el pedestal donde se yergue la patria dolorosa.  Tampoco soy el corazón del elegido.