AQUÍ EN LA TIERRA COMO EN EL CIELO

domingo, 28 de agosto de 2011

MÁS ALLÁ DE LA PALABRA

Es raro pensar que muy pronto saldrá publicado mi primer libro en solitario.  Pensé que este sería BAJO EL CIELO DEL EXILIO pero, al parecer, la editorial CASA EOLO de Huesca, quedó dormida en unas profundas vacaciones.
Pienso que MÁS ALLÁ DE LA PALABRA ha sido la obra más meticulosamente trabajada, con un total de 92 poemas de ocho versos cada uno, enlazados a través de sus títulos que, a su vez, forman la prosa -más bien, descarga- que cierra el trabajo -algo alocada, por cierto y sin signos de puntuación-.  Y es la que hoy cuelgo en mi blog.

RESUMEN DE LA VIGILIA EN ÍNDICE ESTRAMBÓTICO

Entre cánticos y salvas salgo a la calle como simple ciudadano Con voracidad la colina se fuma la tarde para evocar la quimera Mi voz a media asta levanta sus galeones No agotaré aquellos días por la ruta de los designios Saldaré mi deuda cuando el camino se destruya Entre la sangre palidecen los árboles bajo el cielo que nunca nos vio Alguien desenfunda el revólver a favor del verso Debo mutilar esta honra fúnebre para que no se aflija la madrugada Prueba la pócima sacramental proscrita en la piel si me roban el derecho a la locura La memoria tiene paraísos descarnados El pasado engalana una nueva huella hacia el después  Siento un rayo de luz al chocar con el amor He visto de cerca la ceguera  Un perro devora mi cadalso No hay bálsamo ni suspiro para excavar en el deseo He logrado levantarme Cuesta andar con tanta carga En el grito soy pasto del buitre El consuelo es poco convincente Llevo la puñalada en el miocardio Me urge levantar la última morada La poesía comienza con Dios La ausencia ha dicho todo  También en estado de coma lanzará su veredicto el diablo Hoy germina la puesta de sol desde la anarquía en el eslabón perdido   No suplantaré el ayuno con discursos  Entre tu pecho y el mío el cadáver dejará de morir Mi herida toca a rebato mientras los duendes lloran de pie sobre los clavos Ante un manojo de poemas no quiero rendirme Necesito recomponer la soberbia La ternura alimenta al corazón cuando la colina observa mi pausa Con un verso destrozaré la maldición Soy el grano de arena que fustiga la ola Alguien salvaguarda las callejas en ausencia de los dioses Necesito parir un minotauro Esculpiré el vendaval en medio del toque de queda Llegó la hora de estrellarme No podré mascar el remordimiento Vale la pena bajarse de la noria La soledad es la cumbre donde termina la distancia Me sumerjo en el pueblo En un rincón de la voz puedo estrujar la pereza Contaré mis estigmas al tacto de la ciudad La ventana abre los ojos anochecidos El hollín mancilla el espacio desde este púlpito No concibo otro espejismo El tiempo bajo los pies de Dios ante la inocencia guarda la culpa en un cajón Navegaré hacia tu lumbre envuelta en el seudónimo Recojo el nombre de los amigos Mutilo el rayo de sol sin que medie un ápice de cordura más allá de la poesía El silencio tiene la palabra.
       

                                                                                                                                Barcelona, 2008






                                                      

jueves, 4 de agosto de 2011

INVITACIÓN

SUEÑO A PUNTO DE CUMPLIRSE

Hace bastante tiempo que mi cabeza es rondada por ciertos duendes que añoran los dulces encuentros en La Casona del Cerro en La Habana donde me inicié como poeta, allá por los años 80, bajo el asesoramiento de mi querida Nirsy Fernández.  Me parece estar atravesando una eternidad desde que abandoné aquella farándula que, a pesar de las dificultades, nos hacía rodar a golpe de pedal y verso por cualquier rincón de la hermosa capital de Cuba: Tony Armenteros, Jorge Corcho, Bárbara Dayira, Gilda Fernández, Omar Campagnioni, El Gaucho, Carmona, Frank Upierre, Pablo Castellanos, y otros muchos (por si se me olvida alguien), el querido pintor Pablo Ojeda, que tantas veces ilustró y expuso mi poesía...  La vida nos separó y no sé por cuánto tiempo...  Pero todos siguen presentes en cada verso y en cada convocatoria de mi corazón. Sé que en mi palabra está el latido de cada cual.
Ahora toca el turno de agradecer a mamá, que siempre pincha mi ansia para que continúe,
a Pia, que no sólo pincha, si no que "rompe i coglioni"
y a Rafa (Rafael Mudarra), que sin él, este sueño de reiniciar mi vida tertuliana y bohemia, sería imposible.