AQUÍ EN LA TIERRA COMO EN EL CIELO

miércoles, 29 de febrero de 2012

VIII



Aquí yace la eternidad.  Los ángeles con su sangre estéril también fueron hombres.  Este el lugar donde cierta vez dejé los huesos y me ocupé en el nuevo conjuro de la inocencia.  No se salvó el credo ni la mascada vacía.  Aquí es el repicar de las campanas indefensas, casi mudas.  Este es el momento más cruel: la separación definitiva y corrupta de la carne y los anhelos.  Es el resucitar con nuestras propias manos para precisar las quemaduras del infierno o el cercano crematorio.  Es la víspera.  Es esta la tierra que nos fue dada en compromiso subastado y fue usurpada.  En ella extiendo los brazos y recibo tu mirada negrísima, indiferente…

martes, 28 de febrero de 2012

VII


Padre, no saben lo que hacen.  Es bueno que distingan cuánto de humano soy.  Alguna de estas noches lograré retener la estrella azul.  Es el faro para el caminante que ha de cargar la esperanza o mi ceniza mientras la música grite sobre la hierba seca.  Necesito, desde mi estigma, pactar con tu voz.  Puede ser que mi amor engendre hijos en el pecho pero he violado el mandamiento al creer en las consignas.  No te amé lo suficiente.  Habrá quien no comprenda.  ¡Perdona!  Tampoco yo entendí cuando tuve sed y no me oíste, cuando toqué el cielo demasiado espinoso.  No creo que las estrellas sonrían cada vez que nos sentamos a la mesa y compartimos el hambre.

lunes, 27 de febrero de 2012

VI


Me he perdido como oveja de insomnio que abre las compuertas de la soledad.  Aquí mueren las nubes y no queda sitio para el pasto.  Aquí se clavan una flor, un hijo, una cruz… y me vence el destino.  He tratado de reconciliarme con el cielo pero los ángeles padecen de rabia.  Yo no puedo ser la salvación.  No me hará bien.  No poseo más que un corazón bañado en purgatorios cuando mi cuerpo está retenido en la lluvia y en la luz.  No fui héroe ni seré mártir, al menos, por propia voluntad.  ¿Cómo convertir mi carne en pan y mi sangre en vino?  No contemplarán mi cabeza caída sobre el hombro porque nadie quiere negar mi vida.

V


Alguien lavó sus manos ante mi rostro.  ¿A quién le interesa?  Llevo tierra en los pies.  Sangre en los ojos.  Un lamento silenciado frente al espejo público.  Cuida al potro de la otra orilla como al diminuto rocinante que galopa sin bridas por mis dedos.  Dime entonces: bendito es el que viene… Procuraré los diluvios que limpien la ciudad.  No navegues por mis venas porque el arca puede hundirse.  Arrebata las espinas.  Así es mi amor venido en lúcidos sangramientos ahora y en la hora de la divina piel.  No soy el profeta ni el testaferro para aplazar el instante de gloria.  Los nuevos guerreros aún no llegan.  Carezco de luz.  Mi cuerpo es el último versículo sin traducción posible o testamento.  El eslabón perdido.  Arena movediza…  Mi amor es el grito.  Soy simplemente la voz reclavada en una esquina del cielo para que alguien me escuche.

IV



Es el sueño no imputable a los astros quien podrá explicar este golpe.  He roto las tablas de la ley.  Judea podrá ser la amada perfecta pero no lo es.  No quiero réquiem por la inocencia.  Aquí no hay inocentes.  Justos y pecadores son tu propio orgasmo.  Acomódame sobre las rocas, sobre puntos suspensivos...  Déjame llegar en paloma a los verdes limbos de La Creación.  ¡Hosanna!  Hasta entonces bendíceme en el nombre de la paciencia.  El séquito mercenario NO PASARÁ.  Tampoco lo quiero. Asumí la claridad de los placeres y no opto por la recompensa de El Edén.  Ya mi sangre rueda por tus manos.  No hay elegía posible.  Olvídame en los domingos sin afeites y sin misa o recuérdame mientras desandas el barro.

viernes, 24 de febrero de 2012

III


Me llaman El Cordero y me buscan las mariposas que algún día pastarán en mis grietas.  Todo es perfume de claveles y de carne.  Todo.  La inmundicia trae aromas del ayer que servirán para mañana.  Todo soy: Hijo de Hombre,  sacudidor de estrellas salvajes que precipitan su luz en los corazones.  Al tercer día me perderé en la costumbre.  Búscame en los árboles mansos carcomidos porque de nada sirve apostar por un cordero de estopa.  Llevo las marcas de una boca antigua en los labios y, las del lobo, en el pecho: marcas de semidiós desnudo en la bahía donde los barcos anclarán sobre cadáveres sin gloria.

II


La noche es honda y amarga como mis labios que buscan el suspiro.  Alguien enjugó mis pies y alzó vuelo tras el último día de la tierra.  Sé que no soy el redentor, pero qué importa esta consagración de apóstoles vanos.  Yo tengo un arco iris enterrado en el Monte Sinaí -perdón- El Turquino: terciopelo que cubre mi vergüenza.  Es algo así como decir: nunca más volverán los heraldos, quizás, las golondrinas…  Sé de una música eterna donde me obliga el hambre. Alucino pero tengo tus ojos y mi penitencia.  De carne y hueso soy.  El vigía desata mi mansedumbre con un disparo KGB para que alguien entregue su ofrenda.

jueves, 23 de febrero de 2012

EPÍSTOLAS DEL HIJO (de CUARESMA EN LA HABANA)


I
                                                                       soy ése que en público nunca pudiste detectar
                                                                       y te estaba amando con su corazón de bestia…

                                                                                               Frank Abel Dopico

Padre:
El viento del sur pretende sacudir mi cabeza mientras el culpable esparce la ceniza y derrama hiel…  Cabalgaré el cielo entre la multitud de pájaros que pastan en tus vértebras y se condecoran con la sangre del prójimo.  Es importante multiplicar los instintos y agonizar día a día frente al plato de sopa insatisfecho.  Si alguien amó, que borre mis huellas y no ponga su pie entre las rosas.  Rasga mi vestidura porque siempre seré extranjero entre los ángeles.

domingo, 19 de febrero de 2012

XXVIII


tras la sed del vigía
he podido reconciliarme con el viento
ahora
que el mundo es la cuerda floja
el orfanato
         en la apacible búsqueda de los retoños.
sufro
                 (en parte)
ser la novia del tonto de la colina.
no importa si la puesta de sol
                         se estrella contra el vacío
o doy traspiés en torno a la furia.
alguien arrastra sus calles por mi vientre
y tú
sigues lanzando mandamientos
                          en la víspera del renacer
mientras reparten mi cuerpo en la gran cena.
soy una partícula de universo
la hembra marcada que regresa del polvo.

miércoles, 15 de febrero de 2012

XXVII


lejos del pacto he sido el pez.
hoy
acudo al rito bautismal
                de las estatuas de polvo.
cualquier doctrina palidece en el sillón.
soy la esfinge
el viento
y el mudo padecer de las gaviotas.
parece que un haz de luz me rompe el pecho
que ésta
          (mi resurrección)
                                  vuelve en diluvio
o acabo de nacer entre cantores manantiales.
bendíceme ahora
                   que soy tu barro
una huella en la locura:
notable sustento del estado de gracia

lunes, 13 de febrero de 2012

XXVI



tengo un nido de rabias.
la deriva no doblega
             a estos ovarios excomulgados
cuando la vida me sabe a campana
                                     a viejo inmueble
                                                         a hondura…
este oficio remueve la conciencia.
no suavices mis calles
a diestra y siniestra
                no puedo ser juana de arco.
los cuernos
                    implacables
                                           me flagelan
y no importa que me acusen:
no soy moneda de cambio.

viernes, 10 de febrero de 2012

XXV


llevo en la nostalgia mi abanico
y un tibio temblor de hojas caídas
mientras salgo a buscar el perfume de la música.
quizás un duende ha vislumbrado mi demencia
o ayunó en los placeres
                                tras la noche remendada.
quizás padezco tu maldición
en torno a las bocas
que salpican sus nocturnas aves
y proponen que salte al mundo
                             con las manos vacías

miércoles, 8 de febrero de 2012

XXIII


he bajado a la melladura
libérame de la ciudad rota
                     a la grupa de tu mano.
yo no cumplo el mandamiento de inmolarme
y debes salvarme de la mezquina apariencia.
he padecido los abortos a la orilla del mundo
y dejé caer las mañanas
                            en que el tiempo dolía.
hoy
ajusto un destello de amor propio.
soy la pared
       el espantapájaros
       el miocardio dormido dentro de una botella
                                                             de costumbres.

jueves, 2 de febrero de 2012

XXII



desde el manzano
donde clamé por la inocencia
huyeron los ruiseñores.
aquí
te hago sitio en mi cuerpo
                                      y me proclamo inmortal.
quise conquistar un sueño de espaldas a la vida
mientras hacía el amor sobre el latido de un piano.
hoy
emigré de la carne y soy viento.
toma el murmullo de la soledad
mis votos:
manojo de sueños
               donde a veces se pierden las palabras