AQUÍ EN LA TIERRA COMO EN EL CIELO

sábado, 28 de noviembre de 2015

MIENTRAS DORMITAN LOS RELOJES DE MI ISLA

nada se me ocurre
ni siquiera garabatear el espacio
entre tu cuerpo y mis ojos
                       en medio del alba.
nada.
solo apurar el café humeante
y vaciar la cajetilla de cigarros
en medio de la tos
                                y de la gente.
todo falta ahora entre mis manos.
todo:
salvo el mamut de los recuerdos
el malecón con sus jineteras tristes 
los discursos de artillería pesada
                             que desquiciaron mi paciencia...
todo falta ahora
menos la poesía que me fue negada
y esta espera que ya olvidó 
que tras el horizonte yace el cansancio.
nada se me ocurre
ni siquiera otro modo de enfrentar la angustia.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

SIEMPRE EL PELIGRO

Nunca está de más un acto salvaje
un mercader para las rimas
que oprimen el estado erótico de cada pausa
                        -no es lo mismo erótico que errático-.
Ya lanzo la moneda
y me juego las uñas de arañar el credo.
No espero otro rincón para mi náusea.
Vine a pronunciar un discurso
                                     en nombre del rebaño
pero es mejor asirse a lo absurdo
cuando extraviamos el pellejo sobre alguna silla.
Hemos compartido guirnaldas
                              como buenos soldados
y haz de respirar mi inconsistencia
aun después de la ausente tentativa
de hacernos el amor en las alturas.
¿Quién contemplará esta musa
                           enlazada a los elfos
si detrás de cada silueta viene una espada?


martes, 10 de noviembre de 2015

A FIN DE CUENTAS

Cómo arrancarnos las barricadas de los ojos
con tanto pétalo en discordia a la deriva.
No quiero que nacionalicen mi quimera
ni que me doren la píldora de la cicuta en los insomnios.
No quiero que privaticen el recóndito estruendo de mi lengua
in nomini de la aberración.
Porque a fin de cuentas
ésta
es mi ronquera
mi brusquedad
mi delirium recalcitrante en el pedestal de la memoria.
Ya no tengo voz de tanto morderme la garganta.
Mi zapato se enterró junto al crepúsculo
y ando sin patria en la noche dolorosa.
Todo está en orden:
menos mis huesos deshuesados
y mis nudos de hojalata bajo el cielo del exilio
            que deja de ser cielo sobre el tuétano de la desvergüenza.

domingo, 1 de noviembre de 2015

De CUBANEOS

VÉRTIGO
                                                                                            (basado en un hecho real)

No logro precisar la charla que Virgilio mantuvo durante tres horas consecutivas en la sobremesa de una comilona ofrecida a los laureados de cierto premio literario. Solo recuerdo que todo giraba en torno a su tortuoso pasado “Patria o Muerte” y a mí. Nunca supe de dónde coño me conocía, pero me definió como “puta intelectual que sabe escuchar”, y me vi atada a la silla de manera inexcusable. Lo único que tuve claro es que los cigarrillos de contrabando fueron devorados como postre y que los eructos de su borrachera hacían danzar a la gran araña encendida sobre nuestras cabezas. Para calmar mi angustia, comenzó a sobarme el muslo y mi vagina temió un final escandaloso en presencia del camarero que ansiaba echar el cierre al local. Sin pensarlo, corrí escaleras abajo hasta llegar, justo, donde estaba aparcada mi bici. Al darme la vuelta contemplé su cuerpo que, estampado en el pavimento, continuaba su cháchara entre sesos, meados y mierda. Después… prefiero no rememorar la historia.