De ANTIGUO TESTAMENTO
XI
lujuriosa
la patraña
se inventa un estatuto
para subsistir
en esta anarquía episcopal
que aplasta nuestras cabezas
en pro de la salvación de su trasero.
no puedo entregar mi alma
en el estrado del caudillo.
no hay precaución para evitar el crimen
ni aberración
que desvíe mi sendero
de animal deshuesado
o contraseña que ponga alas a este mar
con tanta rabia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario