martes, 10 de octubre de 2017

FELICITO A LA TIERRA QUE ME VIO NACER Y CRECER, QUE HIZO DE MÍ A LA MUJER REBELDE QUE SOY...



Un día como hoy de 1868, Carlos Manuel de Céspedes en la zona oriental de la isla de Cuba, dio la libertad a sus esclavos y, reunido con un pequeño grupo de hombres, dio inicio a las Guerras de Independencia enarbolando la bandera independentista de nuestra nación. (Bandera Constitucional de la República de Cuba)
Es bueno señalar que algunos movimientos internacionales enarbolan las conocidas "esteladas", inspirados en la Enseña Nacional de Cuba, (la de las listas azules y blancas, el triángulo rojo y la estrella), ignorando que esta bandera, creada por Narciso López, bajo el cielo de New York y ondeada allí por primera vez, fue ideada con el objetivo de anexar la isla a los Estados Unidos, por tanto, esa "estrella solitaria" hubiera sido una más ornamentando la bandera de las barras y estrellas. Pero no voy a entrar en detalles históricos.
Lo importante es que hoy es un día de fiesta en Cuba, y yo celebro el valor de Céspedes, El Padre de la Patria, quien jamás se rindió, como hacen los verdaderos héroes; y celebro el valor de las veinte mil vidas que con su sangre regaron el suelo patrio que jamás conquistó esa independencia. Celebro el valor de sus herederos, los cuales, a día de hoy, mantienen su lucha clandestina contra el régimen dictatorial del castrismo. 
No, la independencia, la total independencia, nunca fue conquistada en Cuba. Mi pueblo se debate solo entre remordimientos, rencores y desidia, y eso no lo celebro, como tampoco esa Declaración Unilateral de Independencia que quieren imponernos unos cuantos en Cataluña hoy, 10 de octubre de 2017 porque, a fin de cuentas, la historia de Cuba pretende ser imitada aquí, con la diferencia que a los líderes independentistas le faltan la inteligencia y las agallas de nuestros mambises.



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