Compañero poeta, ¿quién dará otro color al
harakiri o a la musa pletórica de imposibles? ¿Quién puede socorrer mis
holocaustos? Mi enfisema es un psicofármaco asesino. Aquí es la noche medieval,
eterna… y alguien clava su semen divino en el papel: garabatos de lujo y ocasión
de mi paso por la tierra… Te amaré por los siglos de los siglos. ¡Amén! He
empinado las huestes hasta el diablo y eyaculó sobre mi sombra, pues ser
cardiópata me convirtió en milagro de Dios.
Estoy viva y voy rascando la memoria
universal de mi estirpe.
Compañero, si vas a escribir, ¡primero
sueña aunque sean pesadillas!
MDenis©Desnudodelfénix1997
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