TEMA: El maestro inolvidable
EL MAESTRO MIGUEL
Miguel nació y el sol penetró los agujeros
de mi cabaña. Me despertaron el trino de las aves y los arcabuces que daban la
bienvenida al ilustre maestro.
Al deambular por antigüedades y libros
encantados, tropecé con su híbrida silueta de ángel y guerrero. Se metió en mis
huesos, a tal punto que los harapos del tiempo me caían de los ojos y mis
valijas rebosaban de conquistas y quimeras.
Fue el amigo íntimo y refugio. Con frecuencia
lo vi echado en los portales de El Vedado mientras hacía compañía al Caballero
de París, el cual insistía en ser miembro de la Armada de Arcángeles
Mayores.
También lo sentí en los puentes de Venecia
hasta que partió para construir molinos de plomo en Lepanto y, durante años, en
perfecta armonía con su pluma entre las paredes de Argel. Más tarde, en Lisboa,
me regaló una flor y proseguimos el camino tormentoso de las palabras… En fin,
en un Lugar de la Mancha
me hizo suya hasta más allá de la muerte y de la gloria, y en un lugar de La
Habana, entre libros y pizarras.
(Imagen tomada de la red)

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