He de
liberar toxinas durante la noche
descubierta
en medio del vendaval
sin
brújulas
equidistante
de mi piel y de mi sombra
adormecida
en el ataúd de los inviernos.
Ya no hay
timbres que despierten la ceguera
ni océanos
que reconcilien mi status de emigrante.
No hay
puertas que palpiten a la deriva
de mis pestañas
ni solución
para mi copa de vino
a
medio beber.
Voy a soltar
las riendas de mi sangre
como un
grito de coordenadas silenciosas
que me
transporten a mis huesos de metal
-casi
obscenos en su abandono-.
Quiero
purgar el metabolismo de este corazón
entre las
manos del universo.
MDenis©CE
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