XI
no se resucita
a los muertos que caminan
bajo nuestra piel.
es imposible
tatuar sus nombres en una lápida
cuando nunca han marchado
o reconocemos su olor en los rincones
y en los espacios del misterio.
esta noche
alguno me negará tres veces
y casi dos mil
hasta verme tinto en sangre
sobre la piedra que levantó
para el sacrificio de los fieles.
no podré reconquistar el paraíso
si me aman
con el corazón terrible del cianuro.
no puedo lanzarme al sol
como un horizonte repleto de leyes.
vengo con el INRI a cuestas
con el párpado roto
y el alma en la mochila.
no se resucita
a los muertos que caminan
bajo nuestra piel.
es imposible
tatuar sus nombres en una lápida
cuando nunca han marchado
o reconocemos su olor en los rincones
y en los espacios del misterio.
esta noche
alguno me negará tres veces
y casi dos mil
hasta verme tinto en sangre
sobre la piedra que levantó
para el sacrificio de los fieles.
no podré reconquistar el paraíso
si me aman
con el corazón terrible del cianuro.
no puedo lanzarme al sol
como un horizonte repleto de leyes.
vengo con el INRI a cuestas
con el párpado roto
y el alma en la mochila.
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