XIX
tras el exorcismo
o lavado de cerebro patria o muerte
alguien comienza a vender
un poco de fe entre tambores
mientras arrastran mis huesos
sin mayor ceremonia
que una lágrima de mi madre.
¡y luego cuenta la historia que hubo fin
del exurge domine et judica causam tuam!
¡qué ilusos los escribanos!
¡qué macabra jugarreta ocultan
aquellos que se proclaman líderes
o apóstoles -de pacotilla-
EN EL NOMBRE DE DIOS
del imperio
o de la revolución!
ellos juegan a salvar almas
cuando a los condenados nos arrancan el grito
con látigo invisible
mientras llenan sus bocas
de mentira y podredumbre
y sus panzas
con nuestra sangre.
ellos apuestan por matar en nombre de la paz
y dibujan árboles donde cuelguen nuestros rostros
más allá del olvido.
tras el exorcismo
o lavado de cerebro patria o muerte
alguien comienza a vender
un poco de fe entre tambores
mientras arrastran mis huesos
sin mayor ceremonia
que una lágrima de mi madre.
¡y luego cuenta la historia que hubo fin
del exurge domine et judica causam tuam!
¡qué ilusos los escribanos!
¡qué macabra jugarreta ocultan
aquellos que se proclaman líderes
o apóstoles -de pacotilla-
EN EL NOMBRE DE DIOS
del imperio
o de la revolución!
ellos juegan a salvar almas
cuando a los condenados nos arrancan el grito
con látigo invisible
mientras llenan sus bocas
de mentira y podredumbre
y sus panzas
con nuestra sangre.
ellos apuestan por matar en nombre de la paz
y dibujan árboles donde cuelguen nuestros rostros
más allá del olvido.
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