JORNADA DIECISIETE
El colmillo de la mañana
acecha mi cuello
en las oscilaciones del reloj.
Las antenas repiten
el acoso de los ángeles pulcrísimos
que se aventuran a profanar la distancia
entre dos gotas de agua que bostezan
entre las piernas del mundo
¡y ya no sé qué hacer!
Apenas un suspiro
se levanta de la cavidad nocturna
existente en la lejanía.
MDenis©diariodedulcinea
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