El día del olvido es hoy o
nunca
en la oquedad de la
resignación
y en la piel del cordero.
Es cuchillo ante las
estaciones del amor y del odio.
No sé si alguien vendrá a
morir
junto a los trazos de agua
bendita expuestos en mi útero.
No quiero secarme entre gerundios
y soledad
cuando alguien subaste
cometas en una esquina del mundo
cerca de mis ojos.
Los excluidos siempre
estaremos indefensos frente al tálamo del ansia.
¡Carne,
oh, bendita!
¿En cuál tablero
serviremos el morbo?
MDenis©estevientotandiabolico
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