Matilde Col
Choc: Sembradora de la semilla de la educación Bilingüe en Guatemala
Publicado por comunitariapress
Por: Rony E. Morales Tot
El
día 14 de julio del 2014 pude conocer la historia Matilde Col Choc, víctima de
desaparición forzosa en 1983. Me causó una gran curiosidad el caso ya que como
defensor de los derechos humanos y periodista comunitario, mi trabajo ha sido
alrededor de la lucha por la tierra, la represión y criminalización de las
luchas. Gracias a Mario, esposo de una sobrina de Matilde pude conocer la
historia de una mujer soñadora, mujer de caminar, que brindó su identidad, a
este mundo tan desigual, indiferente a las poblaciones mayas.
Matilde
nació en Cobán el 14 de marzo de 1954 con energía “13 AJ”, que ante los abuelos
significa que será como la semilla ante la madre naturaleza, que dará frutos.
Aj es la energía de los estudiosos, lectores e investigadores. Fue una
niña de pies descalzos con la sonrisa alegre amante a la lectura.
La
educación y la educadora
Al
terminar la primaria por vicisitudes de la vida dejó de estudiar y se dedicó al
trabajo en la casa, ayudando a su madre. Pero los sueños de superarse los tenía
muy presentes, y con un grupo de amigas decidieron estudiar en la jornada
nocturna. Ellas fueron de las primeras mujeres indígenas de Cobán en graduarse
como maestras de educación primaria Bilingüe.
Cuando
terminó sus estudios fue una de las fundadoras del Instituto Guatemalteco de
Educación Radiofónica -IGER. Junto al Padre Franz Vond Tattenbach recorrieron
todo el territorio nacional divulgando la importancia de la educación bilingüe
en los pueblos mayas. Ése fue el granito de maíz que germinó y que hoy vemos
sus frutos: ahora miramos el derecho a la educación para adultos con la visión
de fortalecer la cultura la cosmovisión maya.
Hablar
de cultura, identidad, idioma, espiritualidad es sinónimo de hablar de
identidad también hablar de los derechos de un pueblo maya, todo esto
representaba Matilde para nosotros una pionera idealista.
Trabajó
como Maestra de Educación Bilingüe, en la atención a niños en salud y fue
comunicadora social. Condujo un programa radial de IGER en idioma Q’eqchi,
donde trataba el tema de la importancia de la educación, traducción y
derechos de los pueblos indígenas. Tuvo a su cargo la traducción de los
textos del castellano al idioma q’eqchi para adultos. También era poeta.
El sueño de Matilde, era que los niños,
mujeres y adultos aprendieran a leer y escribir en su idioma natal y que esto
les permitiera salir adelante para tener un mejor futuro. Sus familiares y
amigos la recuerdan como alguien que buscó el bien para los demás, solidaria,
amable y humilde.
Desaparecieron
a Matilde
El
13 de enero del 1983 fue desaparecida con 7 meses de embarazo, según nos
contaba una amiga. “Fueron pasando los días y no regresó; la empezamos a buscar
en varios lugares del país. Incluso su hermano empezó a trabajar en la zona
militar # 21 con el único objetivo de encontrarla, y alguien del ejército le
dijo que si preguntaba más, algo le pasaría a él y a su familia, que mejor que
se callara”
“Con
el tiempo nos enteramos que Mati fue detenida y desaparecida cuando regresaba
de una Ceremonia Maya entre los municipios de Tactic y Cobán, en un puesto de
registro o retén militar. Junto a ella también fue detenido y desaparecido Otto
Federico Ical Choc”. Su caso aparece en el informe de la CEH, Tomo VIII, pagina
84.
El
reencuentro
Matilde
fue una de las víctimas encontradas entre las 533 osamentas encontradas en el
destacamento de Cobán: “En 2012 nos pidieron ADN para ver si uno de esos
cuerpos era el de Mati. Dos años después nos entregaron su cuerpo, donde nos
pudimos dar cuenta que ella fue torturada, violada y asesinada. Fue muy duro
para nosotros saber los sufrimientos que tuvo antes de su muerte. Muchos de los
restos juntos a Matilde, tenían los ojos vendados, amarrados de las manos,
tenían con maskin en las bocas para que no se les oyera gritar”
El
convivir con una familia que ha sufrido una desaparición forzosa en tiempos de
la guerra interna en Guatemala, me hizo valorar aún más mi labor como
periodista comunitario en este país tan injusto y desigual. Todavía me asombra
y me indigna muchísimo saber que personas valiosas como Matilde sean
perseguidas, desaparecidas y hasta asesinadas por pensar, escribir, hacer
radio.
Como
comunicador popular siento que Matilde se merecía un futuro y la nación Q´eqchi
siempre estará en agradecimiento a Mati por lo mucho que nos ha dejado.

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