domingo, 3 de diciembre de 2017

PROSA: REFLEXIONES DE NÓMADA

  Todo lugar espera por mí: la casa, el barrio, el museo de armas, algún sexo inoportuno, un poema tibiamente insólito… Están todas las puertas, menos el mar. Tras él hay unos ojos en comunión con la noche, un magnífico conglomerado de estrellas para mis ruinas... He de seguir coleccionando piedras o trampas para el corazón y la memoria… Quizás la nieve comienza a tocar mi raciocinio o alguna melodía. Sigo a la diestra del abismo y enlazo cada minuto que dejé atrás con el paso del eterno tren y otros besos, mientras la dulce claridad de su pupila es mi ceguera… Recuerdo sus mariposas en el lecho; el pálpito de la sed en medio de una noche ebria; morir en sus brazos y redimir el último manifiesto de mi amor. ¡Todo lugar me espera ahora! Ya no es por ejemplo: Piazzale Michelangelo, il tramonto… Es el Muelle de Luz en la Habana Vieja, Mezquita de Córdoba o Ramblas de las Flores donde seré la virgen de cera para recordar nuestra historia… ¡Todo lugar será nuestro! El mundo ya no es el mundo: ¡es la otra parte! Ya no seré la mujer que reposa en sus papeles, ni siquiera la devota… Soy el fantasma de mi propio espectro y no consigo repartir pan ni vino. La ausencia de mi mansedumbre está aquí, preparando el equipaje con su estoque final en la palabra.


MDenis©1996Locasestacionesdelalma


(Imagen tomada de la red)

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