Hoy me dirijo a usted,
Donald Trump,
en nombre de Marlene
Denis
para que me aniquile
quizás,
para que me borre del
mapa,
para que escupa
-como suele hacer
con tantos-
sobre mi mundana
identidad.
Hoy le pregunto a
usted, Donald Trump,
por qué jugar a ser
míster dios
y reducir los espacios
que no son suyos,
que nunca podrán ser
suyos
dentro de una marejada
de twitter
y otras misceláneas
terribles para el corazón.
Por una vez en su vida,
míster dios,
vístase de mujer
vístase de mestizo o
negro
vístase de uña y
martillo
y póngase la piel de
los de abajo.
Créame cuando le digo
que es usted un hombre
con la suerte
de tener muy mala
suerte
y créame también cuando
atestiguo
que Dios
-por supuesto no el míster-
bendice al mundo.
MDenis©IslaNegra
(Imagen tomada de la red)

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