Panes
asesinados a contracorriente
marchan
junto a mi corazón en una lágrima
que no cesa en su latido.
Ya no
soporto el vértigo tras la quimera
que no
quiere rendirse ante el témpano de la memoria.
Vienen esos
panes sobre mi piel desnuda.
Vienen
y caen
como ramos
de luz en el sepulcro de la pena.
¿Qué es la
vida con tanta atracción
por la meta
inalcanzable,
con tanto
anhelo
a la grupa del incierto
futuro?
¿Qué es la
vida con tanta muerte en los labios,
con tanto
salitre en la muerte?
Vienen los
panes y mi corazón
sobre
barcos de fuego y estrellitas de mar
mientras no
puedo dormirme
en una pincelada de
esperanza.
En mi oreja
pululan las promesas de algún dios de barro
y entre mis
dientes,
la mascada del hambre.
¡Ah, esos
panes asustados de Leviatán
que nunca
pudimos cobijar en nuestra sombra!
¡Esos panes
prohibidos en los manteles!
¡Panes
oscuros que semejan nuestro coágulo!
Viene la
cabalgata
de angelitos que
arañan el cielo
con nuestro
épico silencio en el grosor del aullido.
La
cabalgata
acude espantada a mi párpado
insomne.
Llega y se
dispone a penetrar este mal poema
que hornea
el cadáver de los sueños.
MDenis©versosalaire

Sentido poema, amiga
ResponderEliminarLa vida duele, estimado amigo!!!
EliminarSaludos!