Nací con los zapatos
puestos
en una esquina rebelde de
Virgo
en medio del Caribe
altisonante
y los ojos siempre
despiertos.
Crecí sin muñecas ni
atavíos
en la urbe desmembrada del
insomnio
leía en las paredes de la
noche
solo lo que estaba
permitido.
Viví entre pétalos de una
cornisa sideral
y colapsos de las calles
vigiladas
para ser presa de la
aurora más terrible
portando en la frente una
palma real.
En la nostalgia de un
viento veraniego
morí arrinconada entre dos
mundos
y escribí con los espasmos
del destino
el epitafio que entre
soles aún me debo.
M.Denis©IIAniversario-3
(Tercer post en la semana festiva de la Academia)
No hay comentarios:
Publicar un comentario