X
No soy
nunca he sido el maniquí
que envejece sin arrugas
ni osadías
tras los vitrales.
Ni siquiera fui
la nitidez de la carencia.
Absurda me bebo un acordeón
con barba de
tango
una telaraña cargada de viajeros
que robustecen
mi corazón lleno de tinta.
Aún así
dispongo de varios segundos
para seducir la hoja de papel
donde el jamás estipula
el precio de la lejanía.
MDenis©apesardelasequía
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