A veces el viento golpea nuestro
rostro y es, entonces, cuando los recuerdos dormidos despiertan… Realmente los
recuerdos nunca mueren: se mantienen en letargo hasta que algo los tropieza. En
el caso de mi maltrecha memoria es el viento, con sus constantes o variables
sintonías; es el viento con su voz susurrante, como una nana o como el
estruendo que imprime a la soledad el paso de los años. Pero siempre el viento…
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http://www.libroptica.com/LasGrietasDelViento.html
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XV
Me he
perdido como lápiz
como
esqueleto
entre
osarios nauseabundos
que
tremolan.
Me he
perdido entre harapos
y mendrugos.
Me he
perdido
en el
occipital de mi cabeza
y reboto
en las mudas palabras...
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