viernes, 2 de noviembre de 2018

De: LAS GRIETAS DEL VIENTO


A veces el viento golpea nuestro rostro y es, entonces, cuando los recuerdos dormidos despiertan… Realmente los recuerdos nunca mueren: se mantienen en letargo hasta que algo los tropieza. En el caso de mi maltrecha memoria es el viento, con sus constantes o variables sintonías; es el viento con su voz susurrante, como una nana o como el estruendo que imprime a la soledad el paso de los años. Pero siempre el viento…

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XV

Me he perdido como lápiz
como esqueleto
entre osarios nauseabundos
                                    que tremolan.
Me he perdido entre harapos
                                y mendrugos.
Me he perdido
en el occipital de mi cabeza

              y reboto en las mudas palabras...

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