Todos
son propicios
para
emprender la mediavida que nos queda
con
la seriedad rota
y las mandíbulas al aire.
Cada
día la tentación es el garrote
que
balancea los augurios
y muestra sus cartílagos afilados.
Cada
día comienzo a llenarme de calificativos
tan
purulentos como la máscara
adosada a la pared del alba
y
no puedo componer un gran himno
que
desborde mi inquietud sobre las brasas.
Cada
día.
Cada
día.
Ningún
día.
MDenis©JA

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