QUIMERA
He visto
arrecifes salir de las bocas
y bombardear colmenas de sueño.
Los he visto dilapidar la calma
como promesa a la nueva tentación
en bacanales sobre el pasto
y el desorden de un poema.
He podido palpar sus coordenadas
entre margaritas que semejan muros de insomnio.
Contra ellas esgrimí la discrepancia
para que la soberbia del tótem
agriete en el callejón del crepúsculo.
He sentido jadeantes astros cruzar por mi rostro,
tan clarividentes como el océano que nos devora.
Los he visto arrinconar luciérnagas en mi garganta
cuando sólo queda la súplica entre los dedos,
el ulular de la ventisca en el pabellón de la oreja
y este hemisferio de girasoles ebrios a la deriva.
Ya sé que la anhelada tierra de paz es un absurdo,
que el cronista es una mentira pasajera
en la retina, junto a estruendo de plegarias.
Sé que el árbol de la sabiduría sólo existe
para los vendedores de talento.
He olfateado piedras y lunas en la voz del poeta,
inútiles interjecciones al costado del camino
y hasta gerundios enfundados en corceles
con paréntesis que se remontan al olvido
remando con rima, garabatos y memoria
para ser la nota discordante del sonido
y seguir de pie en los laberintos de la historia.
en deshabitada lejanía.
Me veo en la ceguera que excomulga mi fantasma
entre peñascos que limitan nuestro caos.
Marlene Denis
wowwwwwwwwwwwwwwwwwww!!
ResponderEliminarGraciassss!
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