Te siento en la luz desde
la impotencia.
Te siento en el grito de
mis hermanos
que sufren el oprobio de
estos días
sin aliento
hoy
cuando mi corazón es el ojo
silente de la noche
y el rugido de las
estrellas pretende apagarse.
Te siento en el espectro tintineante
de la historia
desde la sangre de tus
hijos
y la perseverante angustia
de un poema.
Quiero aplastar al milico
con un verso
y derribar las puertas que
apartan
mi canto de ti.
Quiero echar al vuelo todas
las palomas
que impidan el regreso de
la barbarie.
Te siento en la luz
Chile
amado
ahora que mi roto corazón
desemboca en las calles del
mundo.
MDenis©octubre2019

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