Es una pena mi
condición de templo
en los vitrales
cuando las trompetas
anuncian la distancia.
Por esta vez
el sol
prefiere incinerarse
y no tengo espejos que
devuelvan la ira.
Alguien sube a mi
cuerpo
en condición de búho
mientras dormito en
los laureles.
Lejos del mar solo
queda el sabor de las olas
y el espectro tibio de
la remembranza.
MDenis®BAJOELCIELODELEXILIO
No hay comentarios:
Publicar un comentario