viernes, 10 de enero de 2020

EXCOMUNIÓN MASIVA DE UN PUÑADO DE PALABRAS


Cada mañana
mamá teje con su lágrima el encanto
de una fe ciega con sabor a alpiste.
Me alzo después de hacer el amor
(o de no hacerlo)
y voy por la colada más tierna del mundo
de un café que convide a un cigarrillo
para clavar su rencor en mi enfisema.
Cada mañana
descuartizo con mis manos muertas
cierta musa.

                                   MDenis-exilio


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