Entre
runas devenimos alas en la frontera que nos divide
y
separa los esqueletos de los ataúdes
que
aprisionan el gemido de la sábana
con su
toque lascivo de topacio y
remolino.
Solos
al
margen de estos fragmentos en
voluptuosidad enfermiza
y
máscaras con olor a vértigo
nos
desahuciamos en la hoguera de los terribles
en los
huesos de lo etéreo
en lo
infinito.
Vamos
a quitarnos la epidermis
donde
no quede un cómplice para identificar nuestra angustia
ni un
hemiciclo que manipule vericuetos al pie de la horca
o en
la marcha nupcial del gatillo.
El
ángel y yo anudamos la metamorfosis
y
damos espacio al porvenir en la ternura.
Somos
médula de alfileres
contraria
a las manecillas del reloj.
Nos
descubrimos tras la mordaza
donde
no cuelgan retratos ni
amasijos de recuerdo
para
mirarnos curtidos de estrellas
de
barrio y sal
todo
junto como un asombro de naipes
sobre
el círculo de metáforas al desnudo
sin
calles de fondo
sin
palabras.
MD©Cantaresdemiplumasombría
(imagen tomada de la red)

Excelente estimada amiga.
ResponderEliminarMuchas gracias, querido amigo!
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