Padre
no tengo palabras dulces
en el ramillete de nostalgias
que acaecen al filo del tiempo.
No tengo las manos buenas
ni los ojos
ni siquiera los bronquios
pueden ofrecerte un suspiro
en el contexto de las deudas
y los adioses.
Padre
hace años que te has ido
¿o fui yo?
Tengo el cabello gris
-como tú-
y las sacudidas del mundo en el corazón
y palabras rotas
y propósitos incumplidos.
Padre
hace horas…
en este mínimo minuto
escribes en mi ojera
las ganas que tienes de abrazarme.
MDenis©21/6/2020

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