Anamely Ramos González está con Luis Manuel Otero Alcantara y 15 personas más.
Hoy en la mañana hicimos llegar esta carta al Cardenal de Cuba, una petición esperanzada en una mediación justa y generosa de una crisis que ni está creada por nosotros, ni es nueva, nace de décadas de coacción y violencia.
En vista de los últimos ataques que hemos sufrido, con cinco personas en huelga de hambre y dos en huelga de hambre y sed; hacemos pública dicha carta.
La Habana, 20 de noviembre de 2020.
A: Su Eminencia Juan de la Caridad, Cardenal
Hemos decidido escribirle porque necesitamos que nos ampare. Un amigo nuestro, artista urbano que vive en la calle Paula, fue acosado y luego se lo llevaron preso. En dos días lo condenan a 8 meses por Desacato, ya hemos pasado por esto con otros, por ejemplo, el hermano de una de las que suscribe. Aquella vez, el Padre Serpa, entonces Arzobispo de la Diócesis de Pinar del Río, acudió al llamado y el que sufría sintió el alivio del afecto que refrena los tormentos propios de las mentes confinadas.
Le pedimos, con toda la humildad y también la fuerza de los que pelean causas justas, que asista humanitariamente a Denis en la prisión de Valle Grande, que le hable, y luego nos cuente sus impresiones. Lo sabemos firme, pero consciente de la injusticia.
Fuimos una y otra vez a una estación de policía porque nadie nos decía nada y sabíamos que era un abuso. Allí se leyó poesía, nos pegaron y nos metieron al calabozo, era un ciclo interminable. En la sede del Movimiento San Isidro nos juntamos algunos, íbamos a seguir, sobrevendría mas golpe y calabozo. Entonces nos cerraron el paso y leímos a Sor Juana, a Martí, la Loynaz …el cerco se estrechó y le quitaron lo que comeríamos a una vecina solidaria. Contamos los víveres, la mayoría decidió entrar en huelga de hambre, tres hasta de sed. En la madrugada del cuarto día nos lanzaron un químico en la entrada y hacia la cisterna. Entonces escalamos y pedimos por todos los cubanos que no tenemos dólares para comprar en las tiendas surtidas.
Ahora hay 7 cubanos dispuestos a morir por otro en el que se encarnó el abuso que ya es norma, y no excepción. Denis nos representa, aunque aquí hay mujeres, blancos, negros, un musulmán, un evangélico, un científico, una ex/bailarina, un rapero; en fin, el grupo es tan heterogéneo como una isla que se pobló con lo que traía la marea.
Si pudiera visitarnos será bienvenido, su sola presencia es intercesión y quizás quienes detentan el poder entiendan que somos la expresión del cansancio extremo de un pueblo noble pero digno, que se alza desde la vergüenza que el Padre Varela vio en los jóvenes de otro tiempo, esos que eran “la dulce esperanza de la patria”. Hoy cumpliría años ese sacerdote cauto pero firme, que sabía que “no hay patria sin virtud, ni virtud con impiedad”.
La asistencia religiosa es para nosotras, la mediación humanitaria es para Denis y los que corren riesgo de muerte.
Rogándole nos dé su bendición, Su Eminencia, quedamos respetuosamente de Usted en el nombre de Cristo, Anamely Ramos González y Omara Isabel Ruiz Urquiola.

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