EL AUSENTE
Padre
hace
mucho que no siento tu andadura
en
los cristales.
Hace
mucho que el clarín se apagó.
Hace
tanto
-¡lo
sé!-
que
casi no recuerdo
y
tú apenas me reconoces
en
la vorágine de las jornadas.
¡Padre
hace
tanto que la llama del cigarro
enmudeció en tu
garganta
y
que ambos marchamos masacrados por la vida!
Mientras
mis
versos resurgen de la nada
uno a uno
tintos en plomo y arena.
¡Padre
hace
tanto que no respiro!
MDenis©2020
No hay comentarios:
Publicar un comentario