CULPABILIDAD
Cuando ya no esté qué responder a las rosas de tu pecho,
si solo seré fiebre en parábolas y hundidos huesos en la arena.
En mi vanidad están anclados los delirios y me confieso
culpable de este amor.
Qué hacer para explicar que no podré amar mejor de lo que soy:
arrecife que recibe los embates de la distancia y devuelve caracolas.
MDenis©Tálamodeplata
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