La ciudad se desplaza por las megafonías
abriendo agujeros en el corazón de rústicos ensueños
que provocan atardeceres en mis libros.
La ciudad es un manojo de aventuras
que palpitan en el teclado
de estos lirios...................................................
En medio de una plaza
el verso se torna caracol.
No me distingue de los transeúntes
que merodean los espejos
o los altos edificios resplandecientes
y filosos..................................
El tren donde viajo atraviesa la metrópoli
como si fuera pérfido cortante
que intenta hallar el corazón a la deriva
del anónimo forastero.
El tren donde viajo
carga estalactitas en sus vagones..........................................
Por las cálidas callejuelas de Barna
voy esparciendo estos ripios
para que trozos de mí
queden a la espera del regreso
cuando me haya ido
cuando sea nube
cuando sea lluvia
cuando ya no esté.
©M.Denis
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