La penumbra va con mi cicatriz
al hombro
emanando
la
transpiración de estos versos
dispares
y negados
a la restauración del ánimo.
La calle
es la hondura
donde se
sumerge la estación
que sale a
borbotones
del pensamiento.
La calle y
un poema.
La
síntesis y el absurdo.
©Agostoolfateamisincendios
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