| Las consecuencias de ese supuesto ciberataque han tenido una víctima colateral inesperada, los miles de cubanos que esperaban recibir remesas desde EE UU y se han quedado sin ellas por la caída de Fincimex. Según pudo comprobar 14ymedio, los pagos no llegaban a la Isla ni a través de Western Union, ni de Cuballama, ni de Cubatel, esta última la única que daba un motivo aunque fuera vago. "Las transferencias de dinero no están disponibles temporalmente debido a problemas con los bancos/instituciones de destino de Cuba". El Ministerio del Interior reconoció, a través de la intervención de un teniente coronel en una comparecencia pública, que hay jóvenes, armados con cuchillos y machetes, y organizados en pandillas violentas que "implantan el terror" en Santiago de Cuba. Un video de la reunión, divulgado por un periodista independiente, muestra a los vecinos del reparto santiaguero Abel Santamaría escuchando la intervención, en la que se informó de la detención de cinco jóvenes integrantes de una banda. Con la salida de Cuba el pasado 26 de enero del pitcher prospecto Yordan Rodríguez, solo queda en la Isla uno de los integrantes del equipo de béisbol sub-15 que asistió al Mundial de esa categoría en 2022, realizado en el estado de Sonora, México. El éxodo masivo de los integrantes de la nómina que alcanzó la medalla de plata en ese evento de 2022 asesta un duro golpe al futuro del deporte nacional en Cuba, al minar directamente su cantera de jóvenes jugadores. Carlos Miguel Castro Ochoa, un curandero rural del municipio mexicano de Ixmiquilpan, en el estado de Hidalgo, enfrenta un juicio tras la muerte de un paciente a quien había prometido curar el cáncer con veneno de escorpión azul procedente de Cuba. El "médico naturista", como se autodenomina, cobró por adelantado unos 17.000 pesos –cerca de 1.000 dólares– por el tratamiento con Escozul, un producto fabricado en la Isla y “sin los permisos sanitarios necesarios en México". La columna de Xavier Carbonell: "Nabokov cargó el peso de su exilio con alegría, lo cual es siempre preferible a la lamentación y el victimismo. Incluso en los peores años, cuando reconoce que caminaba por París, Berlín o Londres sin cruzar una palabra real con sus 'aborígenes', o al menos no tan real como las que entablaba con sus compatriotas 'bastardos y fantasmas'. Conoció el infierno de los trámites, las frías tarjetas de identidad que reducían al portador a 'poco más que un delincuente en libertad condicional' y el rechazo de los que imaginaban que, por mala que fuera la Rusia soviética, el fugitivo es siempre un insecto despreciable". |
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