XVII
El incienso germina en la
estancia desierta. Quiero decir: llegará la hora de poner a los
héroes en el pecho, de recorrer las viejas estaciones. Vendrá el
momento de la próxima plegaria o de una flor. Alguna vez nos
obligaron a apurar la risa tras los candelabros ocultos. Allí nadie
simulaba
la vigilia. Dormíamos despiertos por mandato.
A semejanza
de las grietas encendíamos la Muerte.


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